Nicolás Muller. La Luz domesticada

Dentro de la programación oficial de PHotoEspaña 2019, en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas, se encuentra la exposición Nicolás Muller. La luz domesticada.

Húngaro de nacimiento, Nicolás Muller se estableció en España en 1947, tras un largo camino marcado por la Segunda Guerra Mundial, que le llevó a recorrer Francia, Portugal y Marruecos. Miembro de una deslumbrante generación de fotógrafos húngaros integrada por Robert Capa, Cornell Capa, François Kollar o André Kertész, Muller enlaza con la mejor fotografía documental de entreguerras, y aunque su obra pertenece a esta corriente, en su caso tiene un caracter mucho más humanista, centrado en la fuerza de lo cotidiano y marcada por un profundo respeto hacia el ser humano en todas sus manifestaciones vitales.

En España, donde se vivía un panorama fotográfico plano marcado por la ausencia y el silencio de grandes maestros, la irrupción de la obra de Nicolás Muller supuso una ventana abierta a la modernidad. En 1944 expone por primera vez en Madrid en el Hotel Palace; La Revista de Occidente, de la mano de su fiel amigo Fernando Vela, le invita nuevamente a exponer en Madrid y decide instalarse definitivamente en España abriendo su primer estudio en el Paseo de la Castellana. Su inquietud viajera le hace conocedor, como pocos, del paisaje español, y fruto de estas experiencias son sus siete libros de fotografía sobre España: España Clara, con textos de Azorín; Cataluña, con un ensayo de Dionisio Ridruejo; País Vasco, con textos de Julio Caro Baroja; Andalucía, con Fernando Quiñones; Baleares, con escritos de Lorenzo de Villalonga; Cantabria, con Manuel Arce y Canarias, con F.C Sáinz de Robles.

En 1951 traslada su estudio a la madrileña calle de Serrano, y es en este lugar donde desarrolla, entre los años 50 y 60, toda su creatividad realizando su personal galería de retratos. Todos los intelectuales de la época pasaron por su estudio, y Muller, a partir de una figura estática, capturaba los rasgos más característicos del retratado, combinando para tal fin el mayor número de aspectos de la personalidad del modelo. En 1980 Nicolás Muller cuelga la cámara de forma definitiva y se retira a la pequeña localidad asturiana de Andrín, donde deseó y consiguió pasar los últimos años de su vida.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario de la Colección Pública de Fotografía Alcobendas

50 FOTOGRAFÍAS CON HISTORIA. Exposición

50 fotografías con historia.
Comisariado: José María Díaz-Maroto & Gonzalo Revidiego
Organiza: Acción Cultural española
Proyecto: Signo Editores
La exposición 50 fotografías con historia propone un recorrido por los últimos 80 años de esta disciplina en España a través de sus protagonistas: 50 imágenes. Cada fotografía seleccionada es el reflejo de una época, de una forma de entender la fotografía y, por supuesto, de su correspondiente carga social o humanista.

Nuestro recorrido visual se inicia con el estallido de la Guerra Civil, momento en el que reporteros gráficos —como Agustí́ Centelles o Martín Santos Yubero— se convierten en ojos y cronistas del conflicto. En la posguerra no dejan de surgir nombres propios -Ricard Terré, Oriol Maspons, Català́-Roca, Ramón Masats o Joan Colom- que moldean la fotografía de maneras muy diversas: a través del documentalismo, el retrato satírico, el fotoperiodismo o la fotografía de calle. La exposición continúa por una etapa de España que supuso, también en el lenguaje visual, una evolución necesaria: la transición. Momento en el que surgen nuevos usos de la fotografía y voces -Alberto García-Alix, Chema Madoz, Miguel Trillo, Pablo Juliá o Marisa Flórez entre otros- con discursos necesarios para una sociedad en plena efervescencia.

También transitamos por el auge del documentalismo y la mirada de los autores españoles al exterior que se inicia en los 90 y continúa hasta la actualidad con autores clave como Cristina García Rodero, Navia, Isabel Muñoz o Sandra Balsells. En nuestra propuesta no podemos dejar fuera las miradas que marcan la actualidad fotográfica de nuestro país. Una riqueza narrativa fruto de nuestra historia y que ahora te invitamos a conocer con 50 fotografías ligadas a medio centenar de relatos. Entre la selección de fotógrafos se encuentran 17 Premios Nacionales de Fotografía y dos Premios Nacionales de Artes Plásticas.

25 AÑOS COLECCIÓN ALCOBENDAS

Colección de Fotografía Alcobendas 1993-2018

Mucho antes de la constitución en 1993 de la Colección de Fotografía Alcobendas, la fotografía, como actividad creativa, ya estaba presente en la ciudad a través de los cursos que se impartían en la Universidad Popular de Alcobendas, y de las exposiciones y publicaciones que se realizaban.
La Colección de Fotografía Alcobendas nace en un periodo de esplendor de la fotografía en España, un momento en el que proliferaban ferias, festivales, galerías, exposiciones, y comenzaban a surgir departamentos de fotografía en museos públicos. Quizás por esto también los críticos de arte empiezan a mostrar interés por la imagen fotográfica, y se incorpora en el sistema educativo, con la creación de varias escuelas enfocadas a la enseñanza de esta disciplina. Los centros de arte y museos inician sus colecciones de arte, que hasta ese momento existían únicamente en unas pocas empresas públicas, galerías y algunos coleccionistas privados.
Los responsables de Cultura de la ciudad, Mercedes Jiménez Gómez , Charo Martín y Yolanda Sanchís , junto al fotógrafo Manuel Sonseca , decidieron que era un buen momento para centrarse en la fotografía, y renovar el Salón Nacional de Artes Plásticas, que se venía realizando desde hacía doce años, transformándolo en la futura Colección de Fotografía Alcobendas. De esta forma, se ampliaban las posibilidades de compra de obras de arte, y se difundía la fotografía, además de realizar una labor de ayuda y mecenazgo, tan necesaria como inexistente, en el colectivo fotográfico. Otras razones fueron el exiguo coleccionismo público y las escasas exposiciones fotográficas en el estado español.
De esta forma, en 1993 surge “Géneros y tendencias en los albores del siglo XXI. Colección Pública de Fotografía del Ayuntamiento de Alcobendas” , y el 18 de octubre de 1994 se inauguraba el decimotercer Salón Nacional de Artes Plásticas con una exposición de las veintisiete primeras adquisiciones de la Colección, la primera de muchas que han seguido en estos años. No sería hasta 2007 cuando pasara a denominarse «Colección de Fotografía Alcobendas».
En 25 años la Colección de Fotografía Alcobendas ha reunido más de ciento noventa autores españoles, y con este importante patrimonio se han podido desarrollar numerosas líneas de actuación en el panorama cultural de la creación contemporánea.


El pequeño atleta, 1966. Gerardo Vielba

Los cimientos sobre los que se constituyeron las líneas de incorporación a la Colección lo integraron autores plenamente reconocidos y que representan el documentalismo social de mitad del siglo XX como son: Francesc Català-Roca, Ramón Masats, Carlos Pérez Siquier, Joan Colom, Paco Gómez, Oriol Maspons, Colita, Virxilio Vieitez, Nicolás Muller, Xavier Miserachs, Ricard Terré, Enrique Meneses, Rafael Sanz Lobato y Gerardo Vielba, y con el grado e importancia de estos vigorosos orígenes se sostiene muy firme en la actualidad, sin censuras o cortapisas, por lo que puede asegurarse que la Colección de Fotografía Alcobendas es una de las colecciones con más coherencia y diversidad de las existentes en el territorio español.


Belleza de barrio. Ricardo Cases

En estos veinticinco años también se ha trabajado, sin descanso, para poder cumplir uno de los objetivos fundacionales por los que se creó: «enseñar y preservar la creación fotográfica como forma y manera de conocer nuestra historia y nuestra cultura», como escribió Luis Revenga en el prólogo del primer catálogo de la Colección: “Esta colección, como deben estar todas las colecciones públicas, se pondrá al servicio de estudiosos, aficionados y público en general, mediante exposiciones, catálogos y otras publicaciones. Nace, pues, con vocación de espejo.”
Mostrarla de manera altruista, llevar la creación fotográfica española a otros espacios y a otros países, ha sido una de las prioridades, y en estos años la Colección ha viajado a ciudades como Almería, La Coruña, Castellón, Barcelona, Segovia, Teruel, Jaén, Zaragoza, Orense, Alicante, Sevilla, Salamanca, Torrelavega, Pamplona, Oviedo, Avilés, Vitoria, Burgos, Roma, Milán, Rabat, Sofía, Buenos Aires, Lima, Asunción, Barranquilla y Santiago de Chile, estando en programación nuevos destinos.
Ha pasado un cuarto de siglo y, como ha ocurrido en anteriores onomásticas, la Colección se abre en todo su esplendor, con la realización de nuevas exposiciones en diferentes salas y espacios de la ciudad. En el Centro de Arte Alcobendas la exposición “Adquisiciones 2013-2017” mostrará las obras incorporadas en los últimos cinco años, de los autores Paula Anta, Cristina García Rodero, Carlos Aires, José Ramón Bas, Rosell Meseguer, Rafael Sanz Lobato, Ricardo Cases, Chema Conesa, Matías Costa, Eugeni Forcano, Irene Grau, José Guerrero, Aitor Lara, Enrique Meneses, Miguel Oriola, Andrés Pachón, Aleix Plademunt, Miguel Ángel Tornero y Gerardo Vielba; en el Centro Cultural Anabel Segura estará la muestra “Cimientos de una Colección”, compuesta por obras de Gabriel Cualladó, Carlos Pérez Siquier, Francesc Català-Roca, Ramón Masats, Nicolás Muller, Joan Colom, Oriol Maspons, Colita, Ricard Terré y Xavier Miserachs; en el Bulevar Salvador Allende “Trauma” de Joan Fontcuberta, y en la sala de exposiciones del Espacio Miguel Delibes , la muestra “De libros, lecturas y escritores”, con fotografías de Toni Catany, Pablo Genovés, Chema Madoz, José Manuel Navia, Nicolás Muller, Alberto Schommer, Chema Conesa, Luis Baylón, Colita, Juan Manuel Castro Prieto y Susi Arta.


Edera. Paula Anta

Es complejo que, con una simple enumeración, podamos darnos cuenta de todo aquello que ha ocurrido en esta ciudad en estos años, en torno a la fotografía y con la Colección como eje central, pero quisiera remarcar algunos de los aspectos más relevantes de este estimulante periodo.
Desde hace más de una década, el Bulevar Salvador Allende se ha convertido en un lugar de exposiciones al aire libre referente en la Comunidad de Madrid, donde, de forma ininterrumpida durante estos años, han expuesto un importante número de fotógrafos, todos ellos representados en la Colección. Por el paseo hemos disfrutado de la obra de Carlos de Andrés, Luis Baylón, Cristina García Rodero, Rosa Muñoz, Toni Catany, Isabel Muñoz, Amparo Garrido, Miguel Trillo, Pierre Gonnord, Carlos Pérez Siquier, Fernando Manso, Encarna Marín, Chema Madoz, Marta Soul, Virxilio Vieitez, Juan Manuel Castro Prieto, Alberto García-Alix, Juan Manuel Díaz Burgos, Pablo Pérez-Mínguez, José Manuel Navia, José María Mellado y José Manuel Ballester. Dado el gran crecimiento de la ciudad, en 2012 se decide crear otro nuevo espacio al aire libre para el disfrute de la creación fotográfica en el Paseo de Valdelasfuentes, convirtiéndose Alcobendas de nuevo en referente cultural.
La llegada del verano marca en la ciudad una importante celebración, Fotonoche, momento en la el que por un día se conjuga la buena fotografía, la música y la magia de la noche en una proyección al aire libre . El Centro de Arte Alcobendas se convierte en un espacio para disfrutar, con calma y sosiego, de la mejor fotografía. Por este tradicional evento ya han pasado más de ciento sesenta autores españoles , y pretendemos seguir con la misma calidad, constancia e ilusión de la primera edición hace ya doce años.
En el año 2009 se crea el Premio Internacional de Fotografía Alcobendas, cumpliendo de esta manera el Ayuntamiento, a través del Patronato Sociocultural, con el compromiso institucional de apoyo y difusión de la fotografía creativa. Con la creación de este galardón se pretende promover aún más los encuentros, las exposiciones y las diversas actividades sobre la disciplina creativa más influyente del siglo XXI. En su primera edición, fue concedido al fotógrafo norteamericano Alex Webb , que visitó nuestra ciudad para realizar un taller y una muestra representativa de varios de sus trabajos realizados en diferentes ciudades del mundo. En la segunda, recayó en nuestra fotógrafa más internacional, Cristina García Rodero, y como consecuencia del premio se realizó la exposición «Combatiendo la nada», mostrando una brillante selección de fotografías de numerosos proyectos de Cristina García Rodero, donde la presencia de la mujer encarna el papel protagonista. Philip-Lorca diCorcia recibió en 2013 el premio en su tercera edición, donde el jurado, de manera unánime, reconoció «la innovación, creatividad y su especial forma de mirar», además de la cualidad de afrontar atmosferas comunes en metrópolis de cualquier lugar del planeta. En 2015, el premio recayó en el fotógrafo francés Pierre Gonnord , al que se reconoció de manera especial su forma de abordar el retrato, imágenes detrás de las cuales encontramos narración, intimidad y sobre todo silencio, experiencias únicas e irrepetibles a través de sus impecables propuestas visuales. Graciela Iturbide , seguramente la fotógrafa más importante del siglo XXI, recibió el premio en 2017, y en 2018, en el Centro de Arte Alcobendas, una amplia selección de su obra de los últimos cuarenta años formó parte de la exposición “Fotografías. Graciela Iturbide”.


Miguel Oriola

En el año 2013, la formación en fotografía que se realizaba en la ciudad hasta ese momento da un paso más, y se crea la Escuela Internacional Alcobendas PHotoEspaña PIC.A en el Espacio Miguel Delibes, donde anualmente reciben formación cerca de quinientos alumnos. En estos años, por su buen hacer, la escuela se ha convertido en un importante referente en la enseñanza de la fotografía a nivel nacional. Por sus aulas, incluyendo la primera etapa , han pasado más de cuatro mil alumnos, muchos de los cuales han dedicado su vida profesional a la fotografía, ya sea en su vertiente creativa, académica, cultural, empresarial o de servicios. La finalidad de la escuela≠ es ofrecer al futuro fotógrafo una formación técnica y humanística de manera amplia y sólida, dirigida a personas que buscan en la fotografía tanto un medio de expresión artística y personal como una salida profesional. Una vez cumplimentados estos estudios, la formación académica se completa con el Máster PHotoEspaña en fotografía «Teorías y proyectos artísticos», intenso programa que permite a los alumnos perfeccionar y complementar una carrera profesional en esta disciplina.
Por todo ello, el contexto actual de la fotografía en nuestra ciudad es alentador, ya que, por un lado, se proyecta un asentado futuro y, al mismo tiempo, no olvida el pasado. Hacia el futuro, cuestionándose permanentemente el medio, asumiendo las nuevas formas de creación y las nuevas tecnologías, y hacia el pasado, poniendo en valor a los grandes maestros que formaron las bases de las nuevas generaciones, donde la Colección tiene el punto de mira persistente en sus futuras adquisiciones.
Y como no podía ser menos, por llegar con entusiasmo a esta fecha tan importante, la celebración del 25 aniversario contará con numerosas exposiciones, encuentros, vistas guiadas y una cuidada edición con todas las obras adquiridas en los últimos cinco años. Alcobendas se vestirá, de nuevo, con la mejor fotografía contemporánea.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario Colección de Fotografía Alcobendas

TRAUMA. Joan Fontcuberta

TRAUMA. Joan Fontcuberta
Exposición de Joan Fontcuberta en el Bulevar Salvador Allende de la ciudad de Alcobendas. 32 fotografías impresas en lona microperforada.
Joan Fontcuberta se pregunta ¿qué ocurre cuando una fotografía abandona su imagen?…cuando ésta se “libera de su alma”? ¿Qué queda cuando una fotografía ya no señala una realidad hacia fuera de sí misma y solo permanece el substrato, el residuo, apenas unas manchas de sustancias químicas sensibles a la luz?

En la línea de proyectos anteriores (tales como Blow Up Blow Up, 2009 y Gastrópoda, 2013), basados en la indagación semiótica de la imagen fotográfica, el nuevo trabajo de Joan Fontcuberta TRAUMA parte de la hipótesis de que las imágenes experimentan un metabolismo orgánico: nacen, crecen, se reproducen y mueren, para reiniciar el ciclo de la vida. Por este motivo se interesa por los archivos, ya que éstos contienen imágenes enfermas, agónicas, imágenes que como consecuencia de la biología transformadora del tiempo y de la química padecen algún tipo de trastorno que perturba su función documental y las inhabilita para seguir “viviendo” en el archivo. Son las mismas imágenes, ya sean producidas por él mismo o hurgadas en colecciones fotográficas, las que están sometidas a un estado de trauma. Un trauma que, según Fontcuberta, “nos aboca a la elegía por lo que queda de la materialidad de la fotografía química, una oda a sus restos y excrecencias”.

Joan Fontcuberta estudió Ciencias de la información en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesor invitado en diferentes centros y universidades europeos y estadounidenses, entre los que destacan: el Department of Visual & Environmental Studies de Harvard University y el Centre National des Arts Contemporains de Francia. Entre otras distinciones ha sido galardonado con la medalla David Octavious Hill, otorgada por la Fotografisches Akademie GDL en Alemania en 1988, y en 1994 fue distinguido Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el Ministerio de Cultura de Francia, en ambos casos como reconocimiento al conjunto de su actividad fotográfica. En 1997 recibe el UK Year of Photography and Electronic Image Grant Award concedido por el Arts Council de Gran Bretaña; en 1998, el Premio Nacional de Fotografía, otorgado por el Ministerio de Cultura; y en 2002, el Premio Internacional de Fotografía otorgado por el CRAF (Centro di Ricerca e Archivazione della Fotografia) de Spilimbergo, Italia.

José María Díaz-Maroto
Conservador Colección Pública de Fotografía Alcobendas

Paisaje deshabitado. José Manuel Ballester

Exposición en el CEART Centro de Arte Tomás y Valiente
Fuenlabrada, Madrid.
Comisario: José María Díaz-Maroto

Texto incluido en el catálogo
“El paisaje no es un decorado”, no es nada más que una colección, un sistema de espacios artificiales sobre la superficie de la tierra. Aunque se encuentra en la naturaleza, nunca es solamente un espacio natural, un aspecto del entorno natural; siempre es artificial, siempre es sintético, siempre está sujeto al cambio súbito e imprevisible .
John Brinckerhoff Jackson.
La cruz. 2009

Con el título “Paisaje deshabitado” José Manuel Ballester nos muestra, en más de una treintena de obras, la conformación de un proyecto expositivo donde sobrepasa el límite de la fotografía estrictamente arquitectónica, y donde el resultado trasciende a una narración estética de un estado y estilo propio en el tiempo y en el espacio.
Desde hace décadas Ballester ha estado obsesionado por la naturalidad de los espacios industriales y/o en construcción, y en esta exposición nos recibe con piezas de gran formato y con una peculiaridad innata a todas las obras…. son paisajes deshabitados; su perfección e impecable equilibro resulta seductor, melancólico y con una riqueza embriagadora llena de color y textura.
Está concebida en cuatro espacios, cuatro áreas diferenciadas por el color y el establecimiento virtual de evocaciones sensoriales, a modo de diferentes periodos que llamamos estaciones con características similares y que nos afectan de forma directa (tristeza, alegría, calidez, frialdad…).
En la cuidada y sosegada selección de estas obras, donde se incluyen obras realizadas en museos como Nuevo Rijksmuseum (2013) o Galería Principal (2015) del Museo del Prado, no se intuye casualidad alguna. Visitante frecuente de museos y salas de arte desde que empezó a estudiar Bellas Artes, en sus primeras obras pictóricas podemos encontrar villas y templetes fundidos en la naturaleza, que nos encaminan a los clásicos. Con el tiempo, este interés por la naturaleza se fue purificando y actualizando con la incorporación de las nuevas formas del mundo urbano, manteniendo intacto el interés por la arquitectura mostrada en obras maestras de espacios en construcción, ciudades y espacios museísticos.
José Manuel Ballester no encuentra la inspiración de su trabajo únicamente en la arquitectura establecida y ordenada, sino que indaga y escudriña los espacios de fricción que se dan entre la naturaleza y la ciudad, la pintura y la fotografía o entre lo fabricado y lo original.
El compromiso y la manera de acometer sus proyectos está llena de coherencia, el estilo y propiedad de sus obras es perceptible de forma inequívoca, siendo indiferente el territorio o hemisferio donde se halla realizado la intervención; en este proyecto son las ciudades de Estambul (Palacio Topkapi), Granada (Huerta de San Vicente, Casa-Museo Federico García Lorca y Patio de los Leones, Alhambra de Granada), Ámsterdam (Rijksmuseum), Segovia (Monasterio Santa María del Parral), Beijing (y otras ciudades de China), París, Ciudad Real (Tablas de Daimiel) o Madrid (Museo Nacional del Prado) las elegidas.
Todos tenemos en nuestra memoria grandes obras de arte clasificadas como universales que forman parte de nuestra cultura, y que hemos podido visitar en museos, o simplemente hemos visto alguna vez en publicaciones de historia del arte, de igual forma creemos conocer lejanos paisajes que quizás simplemente hemos podido contemplar a través de datos y estímulos visuales que percibimos y que a través de un proceso de síntesis convertimos en una imagen como forma.
En esta ocasión José Manuel Ballester genera una nueva visión y versión de obras clásicas mundialmente conocidas, a las que, a través de su intervención, despoja de toda presencia humana, eliminando cualquier huella que pudiera darnos pistas de que algo está ocurriendo, de manera que la obra se convierte estrictamente en un paisaje, pasando a tomar especial relevancia lo que hasta ahora había permanecido invariablemente en segundo plano como podemos ver en “El Jardín de las delicias” de El Bosco convertido en “El jardín deshabitado” (2008), “La Primavera” de Botticelli en “Primavera (2015), “La Anunciación” de Fray Angélico en “Lugar para una anunciación (2007), el “Cristo crucificado” de Velázquez en “La Cruz (2009), la “Crucifixión” de El Greco en “Lugar para la crucifixión (2013)y “El Calvario” de Rogier van der Weyden en “Lugar para el Calvario (2015).
Lugar para una anunciación. 2007

Cuando contemplamos estas obras carentes de personas, lo que miramos no es otra cosa que una fotografía, y sin embargo en nuestra mente se intuye la aparición de una imagen que se compone de una síntesis entre imágenes de la percepción e imágenes del recuerdo. Aun cuando no las hayamos visto nunca tal y como que originalmente fueron concebidas, en nuestra mente tenemos un recuerdo colectivo asociado a la imagen original al que recurrimos, y que hace que tendamos a imaginar y rellenar los huecos vacíos que encontramos en la obra presente ante nuestros ojos.
Sus obras irradian un cuidado cromatismo, preserva hasta el mínimo detalle, su manera de encuadre directo y frontal se aparta de ambiguas angulaciones, rehusando la utilización estándar de recursos efectistas, en definitiva José Manuel Ballester busca la verdad de una mirada limpia en el espacio y en el tiempo.
Pero el paisaje es algo más que una sencilla imagen notarial o un lugar determinado desde un punto de observación. El estudio del paisaje establece una ciencia de integración multidisciplinar que es necesario definir de forma cristalina y de resituar dentro del perturbado mundo del arte contemporáneo. El paisaje en su esencia, aquel que está alejado de nosotros, el panorama anterior al confín de nuestra vista está perfectamente representado en esta muestra con las obras Montañas 1 (2013), Montañas de carbón 2009, Montañas Zhangjilaejie (2013) y Atardecer Gullin (2009) tal y como lo conocemos, “natural”, percibido como un todo donde los factores que constituyen la obra son embarazosos de despejar. Por insólito que parezca, la capacidad que sugiere la palabra “paisaje” nos lleva más a lo que se intuye que a lo que vemos, “existe una gran interacción entre lo visto y lo oculto, entre lo que se percibe de forma directa y lo que pertenece a la memoria y a la imaginación” .
Como es sabido, los primeros pasos artísticos de José Manuel Ballester iban encaminados hacia un arte realista utilizando la pintura como medio creativo, pero paralelamente incorporó de forma contundente la disciplina fotográfica a sus creaciones, algo que le llevó a tener un importante reconocimiento crítico demostrado con el otorgamiento en 2008 del Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid y en 2010 el Premio Nacional de Fotografía. Pero lejos de relajarse después de obtener estos galardones, Ballester no ha cejado de cuestionarse la esencia del arte en su totalidad y sus propias posibilidades, yendo siempre un poco más allá, como puede verse en esta muestra.
Como indica el propio Ballester en una de sus numerosas conversaciones sobre su trabajo con Lorena Corral
«El proceso de mi obra no viene marcado por pautas aisladas en cada imagen desde que la imaginas hasta que la produces y te encuentras con su materialización. Más bien, cada obra forma parte de un flujo de ideas, de inquietudes, de preferencias que se van manifestando a través del circuito que forma cada serie de trabajo. Una serie luego te traslada a otra y todas juntas son las que van trazando un camino y conforman un retrato. Creo que, efectivamente, mi trabajo se rige por unos temas muy claros: tiempo, luz y espacio. A partir de ahí he ido encontrando muchas formas de enfocar la relación entre sí de estos temas».
Sin ataduras, y con la misma intención, simultanea la creación fotográfica con la pintura, ambas le sirven como reflexión creativa sobre el mundo y la condición del ser humano. José Manuel proclama su transición de la pintura a la fotografía afirmando que “trata de pintar con la cámara y fotografiar con los pinceles” buscando elementos recurrentes como lugares de paso, espacios vacíos, exteriores, territorios que dan paso a vacíos, ausencias o aristas misteriosas. En estos juegos de luz y espacio, el tiempo, elemento fundamental en su obra, busca la belleza pura donde en múltiples ocasiones resulta turbadora.
Desde la ciudad. 2009

Pero la relación entre las dos disciplinas no la encontramos únicamente en sus obras “transformadas”, sino que va más allá, en las fotografías de espacios como el Coro del Parral 4 (2013), Ullens Center Beijing (2010), Patio de los Leones (2015) o el Palacio Topkapi (2014) donde experimenta con la frontera entre la abstracción y la figuración, mostrándonos cómo los límites en el arte no son tan rígidos, donde la abstracción y la figuración no son independientes, sino que cada lenguaje necesita de su opuesto. De nuevo constatamos que el espacio, la luz y el color son elementos fundamentales en la obra de José Manuel Ballester.
Y siguiendo el orden inicial establecido, en la muestra destacan de manera sublime las obras Estudio 2 (2010-2016), Estudio 3 (2013-2016) y Estudio 4 (2015-2017) pertenecientes al proyecto “En el estudio”, en el que reflexiona sobre la revisión de su hábitat más asiduo y privado: “su estudio”, aunque en su caso no se corresponde notarialmente al lugar de su trabajo real, sino más bien a un espacio mental en el que de nuevo la luz, los encuadres turbadores, la línea y el rastro de la memoria, protagonizan la magia de su trabajo.
José Manuel Ballester ha sido capaz de transformar y construir en el emblemático y simbólico espacio del Centro de Arte Tomás y Valiente CEART una mirada única «su mirada», llena de escalas, explorando con pulcritud y armonía sus eternas pasiones creativas: espacios, silencios, estancias y materia.

José María Díaz-Maroto
Comisario

Graciela Iturbide. Fotografías

Graciela Iturbide. Fotografías.
Centro de Arte Alcobendas
23 mayo 2018 / 25 agosto 2018
Comisiarios: José María Díaz-Maroto / Belén Poole
La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (Ciudad de México 1942) inaugura en el Centro de Arte Alcobendas, una exposición retrospectiva que recorre los proyectos más importantes de su trayectoria. El jurado del Premio Internacional de Fotografía Alcobendas, de forma unánime, quiso reconocer de manera especial su forma de abordar con firmeza y claridad los sistemas socioculturales de la cultura mexicana en toda su dimensión. El jurado encontró en toda su obra “narración, intimidad, magia y sobre todo franqueza, experiencias únicas e irrepetibles a través de su complicidad en sus propuestas visuales.”

Graciela Iturbide, considerada una de las más importantes e influyentes fotógrafas de América Latina, fotografía la vida cotidiana de las culturas indígenas de México, en especial de las mujeres. Es la fotógrafa de la templanza, de la calma, acentuada por la prolongada duración de sus series, la mayoría se completaron en más de un lustro para perseverar en la composición de la imagen, buscando embrujo, el encanto y el sosiego. La muestra retrospectiva de su obra que podremos ver en el Centro de Arte Alcobendas está formada por más de setenta fotografías que representa una completa visión de las series Desierto de Sonora, Juchitán, Pájaros, Matanza de cabras, Cuadernos de Viajes, El Baño de Frida, India, USA, Jardines y Autorretratos.

Mujer ángel. Desierto de Sonora. México 1979

Carmen, La Mixteca, Oaxaca, México, 1992

El baño de Frida, Coyoacán, Ciudad de México

Texto incluido en el catálogo de la exposición
GRACIELA ITURBIDE. CAUTELA, TEMPLANZA Y SOSIEGO.
En la historia de la cultura se suele incurrir en la tentación de proyectar de manera redundante la relación entre objetivo y subjetivo al analizar la creación artística. En la fotografía, esta dualidad se ha planteado en multitud de ocasiones y con diferentes denominaciones, desde la definición rotunda de John Szarkowsky fotógrafos/espejo y/o fotógrafos/ventana hasta las más recientes ilusión/revelación o documentación/teatralización. Es evidente que Graciela Iturbide, en su extensa obra, no se limita únicamente a registrar, a relatar lo que acontece, sino que produce siempre una nueva realidad, donde lo objetivo y lo subjetivo convergen a la perfección, modificando con cautela y respeto la composición hallada.
Graciela Iturbide es la fotógrafa de la templanza, de la calma, acentuado por la prolongada duración de sus series -la mayoría se completaron en más de un lustro-, ella se toma su tiempo y persevera en la composición de la imagen, y no en la duración; donde otros buscan la importancia del momento decisivo, Graciela busca embrujo, encanto y sosiego. Recuerda de forma muy presente el cartel que su maestro y posteriormente amigo, Manuel Álvarez Bravo tenía visible en su estudio «Hay tiempo, hay tiempo».
No puede entenderse la obra de Graciela sin hacer referencia a su maestro, fue en la escuela de cine donde conoció al más importante fotógrafo mexicano del siglo XX, un encuentro que le mostró un camino diferente al que tenía previsto y que produjo una nueva revelación en su vida. La formación fotográfica de Graciela Iturbide se configuró trabajando como asistente de Álvarez Bravo, quien además la introdujo en otras disciplinas como la pintura y la literatura. Como ha repetido en multitud de ocasiones “fue su padre, maestro y mentor”. La influencia fue tan importante que para estar más cerca del maestro y de sus enseñanzas cambió su residencia a Coyoacán (Ciudad de México).
Pero también es transcendente en su formación y en su trayectoria la figura del pintor Francisco Toledo , que en 1979 invitó a Graciela a realizar una serie de fotografías sobre la cultura zapoteca en Juchitán (Oaxaca) donde, durante diez años, llevo a cabo uno de sus proyectos más ambiciosos: retratar la vida cotidiana de una sociedad imbuida de los valores de la cultura zapoteca, donde la mujer se considera valiente, colosal, hermosa, la homosexualidad es tolerada y querida, y donde el varón se siente sumiso y fiel a la madre.
Con una actitud contemplativa sin pretensiones, observadora, espiritual y creyente en el azar, Graciela confía en su sagacidad: basta analizar la historia de las que quizás sean sus dos imágenes más icónicas, “Nuestra señora de las iguanas” y “La mujer ángel”, ambas presentes en esta exposición.
“Nuestra Señora de las Iguanas” fue tomada en Juchitán en 1979, producto del dominio del instante decisivo. Al entrar en el mercado de esta comunidad tan fascinante, en la que, a diferencia del resto de un país insufriblemente machista, los travestis tienen un lugar protagónico en el entramado social y las mujeres sostienen la economía, Iturbide se tropezó con una mujer que vendía iguanas y, como muchas marchantas, llevaba la mercancía sobre su cabeza. “Le dije: Espérate, déjame tomarte una foto“. El resultado es uno de los iconos más representados de la fotografía contemporánea y que ha sobrepasado el contexto fotográfico tomando vuelo por sí misma, convirtiéndose en una especie de arquetipo juchiteco. La señora de las Iguanas es ahora el resultado de una serie de símbolos, convertida en grafitis en Juchitán, Los Ángeles o San Francisco, ha dado pie a apropiaciones pop como una Marilyn Monroe con iguanas en la cabeza, convertida en molde de las coronas para quinceañeras y en esculturas en el estado de Oaxaca . A raíz de este trabajo surgió la publicación “Juchitán de las Mujeres” y años más tarde Graciela sería distinguida con uno de los galardones más importantes del panorama internacional, el Premio W. Eugene Smith .
La segunda imagen más conocida de Graciela, “La mujer ángel”, fue tomada en Desemboque, en el desierto de Sonora, durante su primera sesión con los indios seri. Podemos ver a una mujer que flota, apenas rozando el suelo, hacia un desierto que se ofrece a la vez próximo pero infinito, con el pelo trabado en una roca. Con un radiocasete en la mano, camino hacia una llanura deshabitada, la señora avanza para liberar sobre el aire quién sabe qué música. Durante la edición del libro sobre los indios seri, Pablo Ortiz Monasterio le preguntó a Graciela sobre esa imagen y contestó: “Ay, no, no es mía, no me acuerdo”, le respondí de inmediato. Hasta que vi mi hoja de contactos y me di cuenta de que en efecto habíamos estado en esa montaña, que bajamos, que miré su pelo atorado en una piedra y tomé toda una serie sobre ella. Como si en la conexión entre Graciela y sus imágenes se entrelazaran circunstancias superiores a la voluntad…
Los sueños han acompañado a la artista mexicana desde su comienzo. Son notorias las imágenes que llegaron a recrearse precedidas de un sueño. La más famosa quizá sea aquella vez que vio a un hombre rodeado de pájaros mientras se repetía en su mente la frase “En mi tierra sembraré pájaros”. En pocas ocasiones se ha mostrado a las aves tan dispuestas a revelar el misterio que las constituye como ante los ojos de Graciela, que sabe observarlas, generar libertad y -sobre todo- fotografiarlas.
El trabajo de Graciela es muy extenso al igual que los temas: las fiestas, los rituales, la animalidad, la muerte, los niños, el baño de Frida, las comunidades antiguas, personajes sorprendentes como los eunucos en la India, los muxes en Juchitán, los jóvenes que participan de rituales como la matanza de cabras en la Mixteca, los indios seri en Sonora o los cuna en Panamá, y todos ellos están representados en esta extraordinaria exposición que abarca la trayectoria de, quizás, la fotógrafa más importante del siglo XX de América Latina.
Las imágenes de Graciela conforman un catálogo de límites transgredidos y líneas traspasadas, pero desde el respeto, siendo capaz de armar un documentalismo fotográfico armónico e intenso como el del trabajo realizado en “el baño de Frida”, que nos remite a las invisibles, pero presentes, huellas de dolor. «Yo no entre a hacer otras cosas, sino sólo a interpretar sus objetos de dolor. En el baño jugué con todo, que acomodé a mi manera por la luz y para aislarlos de lo otro». El contacto con todos estos objetos resultó impactante, porque tenían mucho que ver con la personalidad y el sufrimiento de Frida. Entre las piezas que reflejan los padecimientos de la pintora, Graciela fotografió la prótesis que utilizó cuando le amputaron una pierna, el corsé, retratos de dirigentes comunistas, una tortuga, muletas… «Fotografié todo lo que para mí tenía que ver con el dolor de Frida, objetos que tenía que usar para su espalda, las lavativas, una bolsa para el agua caliente para el dolor.”
La utilización del reportaje fotográfico no tiene un objetivo moralizador, no busca la denuncia, pero tampoco es inocente, evidentemente para Graciela mirar/fotografiar es un goce. Su documento fotográfico no cae en la moderación ni en la aceleración editorial, mimando su presentación con rigor. Basándose en un gran trabajo de indagación antropológica, sus fotografías nos muestran un amplio espectro de franqueza como mujer, fotógrafa, viajera y mexicana.
Esta honestidad y compromiso con el ser humano también se encuentran presentes en todos los trabajos que realiza fuera de su México querido; la India, España , Panamá, Mozambique, Suiza, Italia y Estados Unidos.
Por todas estas cualidades y su larga trayectoria en el ámbito de la fotografía, el pasado año el jurado decidió por unanimidad otorgar el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas en su quinta edición a Graciela Iturbide. Este importante galardón reconoce la labor de la autora en el ámbito general de la fotografía internacional, tomándose como referencia y reconocimiento los trabajos realizados en las últimas décadas, así como la valoración general a la notabilidad de su trayectoria profesional. El trabajo del galardonado debe estimular la reflexión sobre las diversas y apasionantes vertientes de la fotografía universal en cualquiera de sus especialidades valorando de manera prioritaria las acciones, publicaciones y demás proyectos que dignifiquen los valores humanos.
Hasta el momento actual se han realizado cinco ediciones siendo los premiados anteriores el fotógrafo americano Alex Webb, la fotógrafa española Cristina García Rodero, el fotógrafo americano Philip Lorca DiCorcia y el fotógrafo francés Pierre Gonnord. De todos ellos, y como resultado y complemento del Premio surge una exposición, que en el caso de la actual galardonada, Graciela Iturbide, estará compuesta por setenta y una y la proyección de un audiovisual.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario de la Colección de Fotografía Alcobendas

Navia. 32 fotografías

Exposición de José Manuel Navia en el Bulevar Salvador Allende de la ciudad de Alcobendas
Navia. 32 fotografías, contundente título para esta exposición, fiel reflejo de la coherencia y personalidad inherentes a la forma y modo de trabajar de José Manuel Navia. Fotógrafo desde temprana edad, siempre trabajando en el ámbito del documento y en color, sus imágenes se nutren de una raíz profundamente ibérica explorando territorios y gentes ligadas, de uno u otro modo, a sus orígenes y a su cultura, relacionando continuamente la imagen y la literatura de forma pasional.

Desde los 17 a los 30 años trabajó en el ámbito editorial, siendo fotógrafo “free-lance” desde 1987, primero como miembro de la agencia Cover y desde 1992 en la agencia Vu (París). Sus trabajos se han publicado regularmente en los principales medios españoles y extranjeros manteniendo una estrecha relación desde 1992 con «El País Semanal» donde además trabajó como editor gráfico entre 1995 y 1996.

Entre los numerosos libros y publicaciones destacan Miguel de Cervantes o el deseo de vivir (2015); Nóstos (2013); Cuenca en la mirada (2014); Luz y Sombra (2014); Un Madrid literario (2009); Ciudades Patrimonio de la Humanidad (2008); Antonio Machado, miradas (2007); La creciente (2006); Viaje a la Historia (2005); Territorios del Quijote (2004); Marruecos, fragmentos de lo cotidiano (2003) y Desde la catedral (2003).
Ha obtenido numerosos premios entre los que destacan, Premio Fotopress de Fundación La Caixa en 1987; Premios de la Society of Newspaper Design, USA como fotógrafo y editor en 1994, 1995 y 1997; Premio Godó de fotoperiodismo 1999 (Fundación Conde de Barcelona / diario La Vanguardia) y Premio «Imagen» 2006 de la Sociedad Geográfica Española.

Como autor su obra se encuentra en numerosas colecciones públicas y privadas destacando el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, Colección de la Comunidad de Madrid, Museo Marugame Hirai de Japón, Colección de Fotografía Alcobendas, Colección de la Fundación Catedral Santa María de Vitoria y en la Galería La Fábrica, Madrid.

José María Díaz-Maroto
Conservador Colección de Fotografía Alcobendas

Nueva York. Esquina de la calle 42 con Broadway. New York. 42 street with Broadway. © Navia

Nueva York. Esquina de la calle 42 con Broadway.
New York. 42 street with Broadway.
© Navia

Angola, Caconda. Escuela "22 de Novembre". Angola, Caconda. "22 de Novembre" school. © Navia

Angola, Caconda. Escuela «22 de Novembre».
Angola, Caconda. «22 de Novembre» school.
© Navia

Portugal, Beira, Aveiro. Playa de Mira. Portugal, Beira province, Aveiro district. Mira Beach. © Navia

Portugal, Beira, Aveiro. Playa de Mira.
Portugal, Beira province, Aveiro district. Mira Beach.
© Navia

Portugal, Beira, playa de Areao. Manuelaõ, boyero de la compaña de pesca "xávega" de José María da Silva Maltes. Portugal, Beira, beach of Areao. Manuelao, oxherd of a 'xavega' (traditional) fishing company.

Portugal, Beira, playa de Areao. Manuelaõ, boyero de la compaña de pesca «xávega» de José María da Silva Maltes.
Portugal, Beira, beach of Areao. Manuelao, oxherd of a ‘xavega’ (traditional) fishing company.

El rastro del tiempo: paisaje y emoción. José Mª Mellado.

El rastro del tiempo: paisaje y emoción’, una muestra en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas que recoge las mejores obras de la carrera artística de José María Mellado.

En incontables ocasiones, una configuración de doble mirada es el elemento más característico de una buena fotografía. Una nueva visión sobre lo evidente y la calma de lo cotidiano nos conduce invariablemente a la reflexión, en esta ocasión, rastro, tiempo y emoción definen el principio reflexivo que sustenta el trabajo de José María Mellado.
Una selección de sus anteriores proyectos «Paisaje: El eterno retorno», «El silencio y la luz» y «Closer» conforman un recorrido ordenado en la muestra El rastro del tiempo: Paisaje y emoción. La contemplación de las obras de José María Mellado nos hace experimentar emoción, placer y tranquilidad, motivado por el apacible equilibrio y desahogo de su mirada. El perpetuo retorno -sin tregua- de la naturaleza a su ser es patente en el conjunto de la mayoría de sus obras expuestas, donde la búsqueda apasionada de la belleza en lo aparentemente vulgar, anodino o decadente es una de las claves que conforma su discurso, consiguiendo transmitir al espectador las sensaciones vividas en el momento de la toma con la mayor fidelidad posible, pero añadiendo, a través de la investigación, pulcritud y fidelidad en el resultado final.

020 Amanecer en la playa. Lor Roques, Venezuela 2006
Amanecer en la playa. Lor Roques, Venezuela 2006

Su obra figura en importantes colecciones y museos, destacando la Colección Permanente del Museo Nacional Reina Sofía (Madrid), Borusan Contemporary (Estambul), Chazen Museum of Art (Wisconsin – USA), Colección de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Artium (Vitoria), Colección de Fotografía Alcobendas, Museo de Bellas Artes de Santander o Fundación Coca Cola.

111 Escalera con vistas al mar. Almería, 2015
Escalera con vistas al mar. Almería, 2015

Ha participado de forma regular en las ferias de arte internacionales más relevantes como ArtBasel, Art Brussels, Art Cologne, Art Karlsruhe, Photo Miami, Pulse, SCOPE, ArteLisboa o ARCO.

José María Díaz-Maroto. Comisario de la exposición.
Abril 2017

004 Pista y señal de trafico. Islandia, 2006
Pista y señal de trafico. Islandia, 2006

Una historia posible. Colección de Fotografía Alcobendas

En el Centro Niemeyer, Avilés, nueva itinerancia de la Colección Alcobendas. Desde el 13 de enero hasta el 16 de abril de 2017.
Sobre la Colección de fotografía Alcobendas
En el último cuarto del siglo pasado, más concretamente en el inicio de la década de los ochenta, España comenzaba a experimentar una gran transformación en las relaciones existentes entre arte y sociedad. Este cambio sustancial vino acompañado de la implantación de nuevas prácticas y formas culturales, en muchas ocasiones importadas de sociedades más avanzadas en el ámbito artístico, en cualquiera de sus manifestaciones. El fenómeno de las grandes exposiciones de carácter retrospectivo y/o histórico que itineraban por los museos era la norma más extendida, pero, poco a poco, en la mayoría de los centros de arte se fue instaurando la tendencia de producir y crear sus propias colecciones. Esta nueva realidad motivó el nacimiento del coleccionismo institucional, alimentando de manera sustancial los movimientos de compra que, hasta ese momento, estaban únicamente en manos de galerías, coleccionistas privados y de las incipientes ferias de arte.

Alberto García Alix.El brazo de Ana. 1992 Alberto García Alix

En este contexto socio-cultural, el Ayuntamiento de Alcobendas, con una voluntad política decidida, apostó de forma clara por la fotografía como disciplina creativa emergente aprobando, en 1993, el inicio de una colección que representara con rigor la obra de autores españoles contemporáneos.
Pasados más de veinte años impresiona ver lo mucho y bueno que, bajo un asesoramiento impecable, ha ido creciendo el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas. «Hasta el momento no existe otro caso en toda España de un municipio que haya apostado, que siga apostando de un modo tan nítido, por este ámbito El resultado hoy es una colección de más de 850 obras de 170 creadores, representados por piezas siempre significativas. Tiempo, constancia y seriedad son los garantes para que el esfuerzo, desde un punto de vista económico, cultural y social, tenga sentido. Un ejemplo perfecto a este respecto es la Colección de fotografía Alcobendas que, con equipos diferentes, sorteando problemas presupuestarios y estructurales, y bajo varios gobiernos, hasta el momento actual y de una forma sosegada, se presenta como una de las pocas colecciones exclusivamente dedicadas a esta disciplina artística que ha sabido mantenerse y consolidarse, abriéndose a nuevos planteamientos estéticos, nuevos formatos y soportes, sin olvidar ni devaluar la fotografía tradicional .
A los pocos años de su creación la colección pronto comenzó a viajar por museos e instituciones públicas (Granollers, Valencia, Zaragoza, La Coruña, Roma, Milán) mostrando el potencial creador de la fotografía de nuestro país. En la primavera del año 2007, con la elección de Ignacio García de Vinuesa como Alcalde de Alcobendas, llega un renovado y esperanzador cambio que, no solamente afianza el camino hecho, sino que adquiere el compromiso de potenciar dicha colección aumentando la dotación para futuras adquisiciones, impulsando la itinerancia de sus fondos a nuevas ciudades (Almería, Teruel, Segovia, Castellón, Torrelavega, Orense, Vitoria, Oviedo, Rabat, Sofía, Lima, Barranquilla, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile), ampliando las actividades en torno a la fotografía con talleres, exposiciones en la ciudad, audiovisuales, Escuela Internacional de Fotografía PIC.A PHOTOESPAÑA y el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas que el próximo año celebrará su quinta edición.

Reproducci—n: Antonio Tabernero    antoniotabernero@yahoo.es +34 91 369 21 55Toni Catany

Sobre la exposición Una historia posible. Colección de fotografía Alcobendas

En esta ocasión en el marco del Centro Niemeyer podemos ver una excepcional propuesta alimentada en los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas, con una selección de obras de África Guzmán, Ana Teresa Ortega, Julio Álvarez Yagüe, Antonio Bueno, Antonio Tabernero, Vari Caramés, Dionisio González, Carlos Cánovas, Joan Fontcuberta, Almalé/Bondía, Alberto García Alix, Juan Manuel Castro Prieto, Ángel Marcos, Alberto Schommer, Pilar García Merino, Pedro Giménez, Paco Gómez, Pablo Genovés, Luis Vioque, Fernando Manso, Oriol Maspons, Carlos Pérez Siquier, Nicolás Muller, Manuel Sonseca, Ángel Sanz, Valentín Vallhonrat, Oscar Molina, Benito Román, Toni Catany, Ciuco Gutiérrez, Colita, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Daniel Canogar, Evaristo Delgado, Juan Manuel Díaz Burgos, Eduardo Cortils, Manel Esclusa, Fernando Herráez, Gervasio Sánchez, Isabel Flores, Javier Esteban, Javier Valhonrat, Jordi Guillumet, Jorge Ribalta, José María Mellado, Chema Madoz, Manuel Vilariño, Fernando Maquieira, Marisa Flórez, Ouka Leele, Pilar Pequeño, Ricard Terré, Ricky Dávila, Felix Curto, Rosell Meseguer, Javier Campano y Rafael Navarro.

Reproducci—n: Antonio Tabernero antoniotabernero@yahoo.es +34 91 369 21 55Ouka Leele

Una exposición compuesta por una notable representación de lo mejor de la creación fotográfica española contemporánea, pero en esta ocasión con un enfoque universal como escenario creativo, apoyado en el ser humano como contexto sustancial.
Las colecciones públicas están repletas de caminos experimentales, de aciertos y desaciertos, de propuestas variadas y de lenguajes diversos pero esta selección está cimentada en -lo mejor de lo mejor- de la fotografía española. Es una satisfacción realizar esta sólida muestra de la Colección de Fotografía Alcobendas en el Centro Niemeyer.

José María Díaz-Maroto
Comisario y Conservador de la Colección Alcobendas

El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas.

En Burgos, en las salas de «La Casa del Cordón» se realizó una nueva itinerancia de la Colección Alcobendas. Noventa y seis obras pertenecientes a más de setenta autores imprescindibles en la historia de la fotografía española conforman la nueva exposición en Cultural Cordón. Una original visión en torno a la representación del cuerpo que ha permitido reunir los nombres de creadores esenciales en la conformación del imaginario colectivo de nuestro país a partir de los años cuarenta, para concluir con las formas más innovadoras de la fotografía contemporánea española. El cuerpo desvelado, t´tilo de la exposición, se articula alrededor de cinco conceptos estéticos. Cinco puentes que unen autores de muy diferentes orígenes, pero que confluyen sutilmente en la representación de intereses comunes.

El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas
Sobre la Colección de fotografía Alcobendas.
En el último cuarto del siglo pasado, más concretamente en el inicio de la década de los ochenta, España comenzaba a experimentar una gran transformación en las relaciones existentes entre arte y sociedad. Este cambio sustancial vino acompañado de la implantación de nuevas prácticas y formas culturales, en muchas ocasiones importadas de sociedades más avanzadas en el ámbito artístico, en cualquiera de sus manifestaciones. El fenómeno de las grandes exposiciones de carácter retrospectivo y/o histórico que itineraban por los museos era la norma más extendida, pero, poco a poco, en la mayoría de los centros de arte se fue instaurando la tendencia de producir y crear sus propias colecciones. Esta nueva realidad motivó el nacimiento del coleccionismo institucional, alimentando de manera sustancial los movimientos de compra que, hasta ese momento, estaban únicamente en manos de galerías, coleccionistas privados y de las incipientes ferias de arte.

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Juan Manuel Castro Prieto

Pierre Gonnord
Pierre Gonnard

En este contexto socio-cultural, el Ayuntamiento de Alcobendas, con una voluntad política decidida, apostó de forma clara por la fotografía como disciplina creativa emergente aprobando, en 1993, el inicio de una colección que representara con rigor la obra de autores españoles contemporáneos.
Pasados más de veinte años impresiona ver lo mucho y bueno que, bajo un asesoramiento impecable, ha ido creciendo el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas. «Hasta el momento no existe otro caso en toda España de un municipio que haya apostado, que siga apostando de un modo tan nítido, por este ámbito El resultado hoy es una colección de más de 850 obras de 170 creadores, representados por piezas siempre significativas. Tiempo, constancia y seriedad son los garantes para que el esfuerzo, desde un punto de vista económico, cultural y social, tenga sentido. Un ejemplo perfecto a este respecto es la Colección de fotografía Alcobendas que, con equipos diferentes, sorteando problemas presupuestarios y estructurales, y bajo varios gobiernos, hasta el momento actual y de una forma sosegada, se presenta como una de las pocas colecciones exclusivamente dedicadas a esta disciplina artística que ha sabido mantenerse y consolidarse, abriéndose a nuevos planteamientos estéticos, nuevos formatos y soportes, sin olvidar ni devaluar la fotografía tradicional .
A los pocos años de su creación la colección pronto comenzó a viajar por museos e instituciones públicas (Granollers, Valencia, Zaragoza, La Coruña, Roma, Milál) mostrando el potencial creador de la fotografía de nuestro país. En la primavera del año 2007, con la elección de Ignacio García de Vinuesa como Alcalde de Alcobendas, llega un renovado y esperanzador cambio que, no solamente afianza el camino hecho, sino que adquiere el compromiso de potenciar dicha colección aumentando la dotación para futuras adquisiciones, impulsando la itinerancia de sus fondos a nuevas ciudades (Almería, Teruel, Segovia, Castellón, Torrelavega, Orense, Vitoria, Oviedo, Rabat, Sofía, Lima, Barranquilla, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile), ampliando las actividades en torno a la fotografía con talleres, exposiciones en la ciudad, audiovisuales, Escuela Internacional de Fotografía PIC.A PHOTOESPAÑA y el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas que el próximo año celebrará su quinta edición.
Sobre la exposición El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas
El cuerpo no puede considerarse únicamente un espacio físico, es más bien el producto resultante de nuestra historia personal y de nuestro bagaje cultural, es una construcción social. A lo largo de su vida transcribe y nombra los espacios y objetos que se han producido convirtiéndolos en trazos que serán leídos e interpretados por los otros de acuerdo al ideal de cada cultura.
Desde los orígenes de la humanidad el cuerpo se pinta, se embellece, se marca, se perfora, se quema, es decir, no es más que un “campo de batalla” inmerso en un continuo proceso de redefinición y transformación.
Pero de unos años a esta parte, en el ámbito de la fotografía, esa utilización del cuerpo como zona de creación ha ido creciendo, llegando a ser en estos momentos una prioridad en los diferentes mercados de la creación actual. La fuerza simbólica que el cuerpo tiene en el espacio público, es sumamente significativa tanto en términos de apropiación del territorio, como en términos políticos.
Muchos artistas, grupos u organizaciones, recurren al cuerpo para ocupar este espacio, convirtiéndolo en herramienta de trabajo y reflejo de la construcción de sí mismos. El cuerpo situado y relatado desde la propia experiencia construye un poder que se instala en el ámbito universal poniendo en entredicho los discursos más tradicionales.
En esta ocasión en el marco de la Casa del Cordón podemos ver la sorprendente propuesta que Javier Del Campo, comisario de la muestra, ha realizado partiendo de los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas, con una selección de obras de Carlos Aires, Pedro Albornoz, Javier Arcenillas, Luis Baylón, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ricky Dávila, Juan Manuel Díaz Burgos, Pere Formiguera, Antonio González Guirao, Cristóbal Hara, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, José Manuel Navia, Gervasio Sánchez, Enrique Algarra, Almalé/Bondía, Manel Esclusa, Paco Gómez, Chema Madoz, Luis Asín, José Ramón Bas, Eduardo Cortils, Alicia Estefanía, Manuel Falces, David Jimenez, Rosell Meseguer, Javier Campano, Francesc Catalá-Roca, José Vicente Cubells, Alberto García Alix, Rosa Muñoz, Marc Roses, Javier Vallhonrat, Daniel Canogar, Javier Esteban, Cristina García Rodero, Pablo Genovés, Alfonso Herráiz, José Mendoza, Pablo Pérez-Minguez, Juan Manuel Castro Prieto, Encarna Marín, Nicolás Muller, Ouka Leele, Leopoldo Pomés, Humberto Rivas, Beatriz Romero, Jorge Rueda, Marta Soul, Rafael Trobat, Enrique Carrazoni, Toni Catany, Alvaro Felgueroso, Esther Ferrer, Benito Román, Pierre Gonnord, Gabriela Grech, Fernando Maquieira, Ángel Marcos, Marta Sentís, Rafael Navarro, Carlos Pérez Siquier, Mónica Roselló, Tomy Ceballos, Alberto Schommer, Colita, Carlos de Andrés, Margarita González, Fernando Herráez, Isabel Muñoz y Juan Salido.
Una exposición en la que podremos ver una interesante y notable representación de lo mejor de la creación fotográfica española contemporánea, pero en esta ocasión con un nuevo enfoque, con “el cuerpo desvelado” como escenario creativo y con el ser humano como contexto sustancial.
Las colecciones públicas están repletas de caminos experimentales, de aciertos y desaciertos, de propuestas variadas y de lenguajes diversos pero esta selección está cimentada en -lo mejor de lo mejor- de la fotografía española. Por último, quisiera mostrar mi agradecimiento a la Fundación Caja de Burgos por producir y promover una muestra tan singular…”

José María Díaz-Maroto
Comisario y Conservador de la Colección Alcobendas