Paisaje deshabitado. José Manuel Ballester

Exposición en el CEART Centro de Arte Tomás y Valiente
Fuenlabrada, Madrid.
Comisario: José María Díaz-Maroto

Texto incluido en el catálogo
“El paisaje no es un decorado”, no es nada más que una colección, un sistema de espacios artificiales sobre la superficie de la tierra. Aunque se encuentra en la naturaleza, nunca es solamente un espacio natural, un aspecto del entorno natural; siempre es artificial, siempre es sintético, siempre está sujeto al cambio súbito e imprevisible .
John Brinckerhoff Jackson.
La cruz. 2009

Con el título “Paisaje deshabitado” José Manuel Ballester nos muestra, en más de una treintena de obras, la conformación de un proyecto expositivo donde sobrepasa el límite de la fotografía estrictamente arquitectónica, y donde el resultado trasciende a una narración estética de un estado y estilo propio en el tiempo y en el espacio.
Desde hace décadas Ballester ha estado obsesionado por la naturalidad de los espacios industriales y/o en construcción, y en esta exposición nos recibe con piezas de gran formato y con una peculiaridad innata a todas las obras…. son paisajes deshabitados; su perfección e impecable equilibro resulta seductor, melancólico y con una riqueza embriagadora llena de color y textura.
Está concebida en cuatro espacios, cuatro áreas diferenciadas por el color y el establecimiento virtual de evocaciones sensoriales, a modo de diferentes periodos que llamamos estaciones con características similares y que nos afectan de forma directa (tristeza, alegría, calidez, frialdad…).
En la cuidada y sosegada selección de estas obras, donde se incluyen obras realizadas en museos como Nuevo Rijksmuseum (2013) o Galería Principal (2015) del Museo del Prado, no se intuye casualidad alguna. Visitante frecuente de museos y salas de arte desde que empezó a estudiar Bellas Artes, en sus primeras obras pictóricas podemos encontrar villas y templetes fundidos en la naturaleza, que nos encaminan a los clásicos. Con el tiempo, este interés por la naturaleza se fue purificando y actualizando con la incorporación de las nuevas formas del mundo urbano, manteniendo intacto el interés por la arquitectura mostrada en obras maestras de espacios en construcción, ciudades y espacios museísticos.
José Manuel Ballester no encuentra la inspiración de su trabajo únicamente en la arquitectura establecida y ordenada, sino que indaga y escudriña los espacios de fricción que se dan entre la naturaleza y la ciudad, la pintura y la fotografía o entre lo fabricado y lo original.
El compromiso y la manera de acometer sus proyectos está llena de coherencia, el estilo y propiedad de sus obras es perceptible de forma inequívoca, siendo indiferente el territorio o hemisferio donde se halla realizado la intervención; en este proyecto son las ciudades de Estambul (Palacio Topkapi), Granada (Huerta de San Vicente, Casa-Museo Federico García Lorca y Patio de los Leones, Alhambra de Granada), Ámsterdam (Rijksmuseum), Segovia (Monasterio Santa María del Parral), Beijing (y otras ciudades de China), París, Ciudad Real (Tablas de Daimiel) o Madrid (Museo Nacional del Prado) las elegidas.
Todos tenemos en nuestra memoria grandes obras de arte clasificadas como universales que forman parte de nuestra cultura, y que hemos podido visitar en museos, o simplemente hemos visto alguna vez en publicaciones de historia del arte, de igual forma creemos conocer lejanos paisajes que quizás simplemente hemos podido contemplar a través de datos y estímulos visuales que percibimos y que a través de un proceso de síntesis convertimos en una imagen como forma.
En esta ocasión José Manuel Ballester genera una nueva visión y versión de obras clásicas mundialmente conocidas, a las que, a través de su intervención, despoja de toda presencia humana, eliminando cualquier huella que pudiera darnos pistas de que algo está ocurriendo, de manera que la obra se convierte estrictamente en un paisaje, pasando a tomar especial relevancia lo que hasta ahora había permanecido invariablemente en segundo plano como podemos ver en “El Jardín de las delicias” de El Bosco convertido en “El jardín deshabitado” (2008), “La Primavera” de Botticelli en “Primavera (2015), “La Anunciación” de Fray Angélico en “Lugar para una anunciación (2007), el “Cristo crucificado” de Velázquez en “La Cruz (2009), la “Crucifixión” de El Greco en “Lugar para la crucifixión (2013)y “El Calvario” de Rogier van der Weyden en “Lugar para el Calvario (2015).
Lugar para una anunciación. 2007

Cuando contemplamos estas obras carentes de personas, lo que miramos no es otra cosa que una fotografía, y sin embargo en nuestra mente se intuye la aparición de una imagen que se compone de una síntesis entre imágenes de la percepción e imágenes del recuerdo. Aun cuando no las hayamos visto nunca tal y como que originalmente fueron concebidas, en nuestra mente tenemos un recuerdo colectivo asociado a la imagen original al que recurrimos, y que hace que tendamos a imaginar y rellenar los huecos vacíos que encontramos en la obra presente ante nuestros ojos.
Sus obras irradian un cuidado cromatismo, preserva hasta el mínimo detalle, su manera de encuadre directo y frontal se aparta de ambiguas angulaciones, rehusando la utilización estándar de recursos efectistas, en definitiva José Manuel Ballester busca la verdad de una mirada limpia en el espacio y en el tiempo.
Pero el paisaje es algo más que una sencilla imagen notarial o un lugar determinado desde un punto de observación. El estudio del paisaje establece una ciencia de integración multidisciplinar que es necesario definir de forma cristalina y de resituar dentro del perturbado mundo del arte contemporáneo. El paisaje en su esencia, aquel que está alejado de nosotros, el panorama anterior al confín de nuestra vista está perfectamente representado en esta muestra con las obras Montañas 1 (2013), Montañas de carbón 2009, Montañas Zhangjilaejie (2013) y Atardecer Gullin (2009) tal y como lo conocemos, “natural”, percibido como un todo donde los factores que constituyen la obra son embarazosos de despejar. Por insólito que parezca, la capacidad que sugiere la palabra “paisaje” nos lleva más a lo que se intuye que a lo que vemos, “existe una gran interacción entre lo visto y lo oculto, entre lo que se percibe de forma directa y lo que pertenece a la memoria y a la imaginación” .
Como es sabido, los primeros pasos artísticos de José Manuel Ballester iban encaminados hacia un arte realista utilizando la pintura como medio creativo, pero paralelamente incorporó de forma contundente la disciplina fotográfica a sus creaciones, algo que le llevó a tener un importante reconocimiento crítico demostrado con el otorgamiento en 2008 del Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid y en 2010 el Premio Nacional de Fotografía. Pero lejos de relajarse después de obtener estos galardones, Ballester no ha cejado de cuestionarse la esencia del arte en su totalidad y sus propias posibilidades, yendo siempre un poco más allá, como puede verse en esta muestra.
Como indica el propio Ballester en una de sus numerosas conversaciones sobre su trabajo con Lorena Corral
“El proceso de mi obra no viene marcado por pautas aisladas en cada imagen desde que la imaginas hasta que la produces y te encuentras con su materialización. Más bien, cada obra forma parte de un flujo de ideas, de inquietudes, de preferencias que se van manifestando a través del circuito que forma cada serie de trabajo. Una serie luego te traslada a otra y todas juntas son las que van trazando un camino y conforman un retrato. Creo que, efectivamente, mi trabajo se rige por unos temas muy claros: tiempo, luz y espacio. A partir de ahí he ido encontrando muchas formas de enfocar la relación entre sí de estos temas”.
Sin ataduras, y con la misma intención, simultanea la creación fotográfica con la pintura, ambas le sirven como reflexión creativa sobre el mundo y la condición del ser humano. José Manuel proclama su transición de la pintura a la fotografía afirmando que “trata de pintar con la cámara y fotografiar con los pinceles” buscando elementos recurrentes como lugares de paso, espacios vacíos, exteriores, territorios que dan paso a vacíos, ausencias o aristas misteriosas. En estos juegos de luz y espacio, el tiempo, elemento fundamental en su obra, busca la belleza pura donde en múltiples ocasiones resulta turbadora.
Desde la ciudad. 2009

Pero la relación entre las dos disciplinas no la encontramos únicamente en sus obras “transformadas”, sino que va más allá, en las fotografías de espacios como el Coro del Parral 4 (2013), Ullens Center Beijing (2010), Patio de los Leones (2015) o el Palacio Topkapi (2014) donde experimenta con la frontera entre la abstracción y la figuración, mostrándonos cómo los límites en el arte no son tan rígidos, donde la abstracción y la figuración no son independientes, sino que cada lenguaje necesita de su opuesto. De nuevo constatamos que el espacio, la luz y el color son elementos fundamentales en la obra de José Manuel Ballester.
Y siguiendo el orden inicial establecido, en la muestra destacan de manera sublime las obras Estudio 2 (2010-2016), Estudio 3 (2013-2016) y Estudio 4 (2015-2017) pertenecientes al proyecto “En el estudio”, en el que reflexiona sobre la revisión de su hábitat más asiduo y privado: “su estudio”, aunque en su caso no se corresponde notarialmente al lugar de su trabajo real, sino más bien a un espacio mental en el que de nuevo la luz, los encuadres turbadores, la línea y el rastro de la memoria, protagonizan la magia de su trabajo.
José Manuel Ballester ha sido capaz de transformar y construir en el emblemático y simbólico espacio del Centro de Arte Tomás y Valiente CEART una mirada única “su mirada”, llena de escalas, explorando con pulcritud y armonía sus eternas pasiones creativas: espacios, silencios, estancias y materia.

José María Díaz-Maroto
Comisario

Graciela Iturbide. Fotografías

Graciela Iturbide. Fotografías.
Centro de Arte Alcobendas
23 mayo 2018 / 25 agosto 2018
Comisiarios: José María Díaz-Maroto / Belén Poole
La fotógrafa mexicana Graciela Iturbide (Ciudad de México 1942) inaugura en el Centro de Arte Alcobendas, una exposición retrospectiva que recorre los proyectos más importantes de su trayectoria. El jurado del Premio Internacional de Fotografía Alcobendas, de forma unánime, quiso reconocer de manera especial su forma de abordar con firmeza y claridad los sistemas socioculturales de la cultura mexicana en toda su dimensión. El jurado encontró en toda su obra “narración, intimidad, magia y sobre todo franqueza, experiencias únicas e irrepetibles a través de su complicidad en sus propuestas visuales.”

Graciela Iturbide, considerada una de las más importantes e influyentes fotógrafas de América Latina, fotografía la vida cotidiana de las culturas indígenas de México, en especial de las mujeres. Es la fotógrafa de la templanza, de la calma, acentuada por la prolongada duración de sus series, la mayoría se completaron en más de un lustro para perseverar en la composición de la imagen, buscando embrujo, el encanto y el sosiego. La muestra retrospectiva de su obra que podremos ver en el Centro de Arte Alcobendas está formada por más de setenta fotografías que representa una completa visión de las series Desierto de Sonora, Juchitán, Pájaros, Matanza de cabras, Cuadernos de Viajes, El Baño de Frida, India, USA, Jardines y Autorretratos.

Mujer ángel. Desierto de Sonora. México 1979

Carmen, La Mixteca, Oaxaca, México, 1992

El baño de Frida, Coyoacán, Ciudad de México

Texto incluido en el catálogo de la exposición
GRACIELA ITURBIDE. CAUTELA, TEMPLANZA Y SOSIEGO.
En la historia de la cultura se suele incurrir en la tentación de proyectar de manera redundante la relación entre objetivo y subjetivo al analizar la creación artística. En la fotografía, esta dualidad se ha planteado en multitud de ocasiones y con diferentes denominaciones, desde la definición rotunda de John Szarkowsky fotógrafos/espejo y/o fotógrafos/ventana hasta las más recientes ilusión/revelación o documentación/teatralización. Es evidente que Graciela Iturbide, en su extensa obra, no se limita únicamente a registrar, a relatar lo que acontece, sino que produce siempre una nueva realidad, donde lo objetivo y lo subjetivo convergen a la perfección, modificando con cautela y respeto la composición hallada.
Graciela Iturbide es la fotógrafa de la templanza, de la calma, acentuado por la prolongada duración de sus series -la mayoría se completaron en más de un lustro-, ella se toma su tiempo y persevera en la composición de la imagen, y no en la duración; donde otros buscan la importancia del momento decisivo, Graciela busca embrujo, encanto y sosiego. Recuerda de forma muy presente el cartel que su maestro y posteriormente amigo, Manuel Álvarez Bravo tenía visible en su estudio «Hay tiempo, hay tiempo».
No puede entenderse la obra de Graciela sin hacer referencia a su maestro, fue en la escuela de cine donde conoció al más importante fotógrafo mexicano del siglo XX, un encuentro que le mostró un camino diferente al que tenía previsto y que produjo una nueva revelación en su vida. La formación fotográfica de Graciela Iturbide se configuró trabajando como asistente de Álvarez Bravo, quien además la introdujo en otras disciplinas como la pintura y la literatura. Como ha repetido en multitud de ocasiones “fue su padre, maestro y mentor”. La influencia fue tan importante que para estar más cerca del maestro y de sus enseñanzas cambió su residencia a Coyoacán (Ciudad de México).
Pero también es transcendente en su formación y en su trayectoria la figura del pintor Francisco Toledo , que en 1979 invitó a Graciela a realizar una serie de fotografías sobre la cultura zapoteca en Juchitán (Oaxaca) donde, durante diez años, llevo a cabo uno de sus proyectos más ambiciosos: retratar la vida cotidiana de una sociedad imbuida de los valores de la cultura zapoteca, donde la mujer se considera valiente, colosal, hermosa, la homosexualidad es tolerada y querida, y donde el varón se siente sumiso y fiel a la madre.
Con una actitud contemplativa sin pretensiones, observadora, espiritual y creyente en el azar, Graciela confía en su sagacidad: basta analizar la historia de las que quizás sean sus dos imágenes más icónicas, “Nuestra señora de las iguanas” y “La mujer ángel”, ambas presentes en esta exposición.
“Nuestra Señora de las Iguanas” fue tomada en Juchitán en 1979, producto del dominio del instante decisivo. Al entrar en el mercado de esta comunidad tan fascinante, en la que, a diferencia del resto de un país insufriblemente machista, los travestis tienen un lugar protagónico en el entramado social y las mujeres sostienen la economía, Iturbide se tropezó con una mujer que vendía iguanas y, como muchas marchantas, llevaba la mercancía sobre su cabeza. “Le dije: Espérate, déjame tomarte una foto“. El resultado es uno de los iconos más representados de la fotografía contemporánea y que ha sobrepasado el contexto fotográfico tomando vuelo por sí misma, convirtiéndose en una especie de arquetipo juchiteco. La señora de las Iguanas es ahora el resultado de una serie de símbolos, convertida en grafitis en Juchitán, Los Ángeles o San Francisco, ha dado pie a apropiaciones pop como una Marilyn Monroe con iguanas en la cabeza, convertida en molde de las coronas para quinceañeras y en esculturas en el estado de Oaxaca . A raíz de este trabajo surgió la publicación “Juchitán de las Mujeres” y años más tarde Graciela sería distinguida con uno de los galardones más importantes del panorama internacional, el Premio W. Eugene Smith .
La segunda imagen más conocida de Graciela, “La mujer ángel”, fue tomada en Desemboque, en el desierto de Sonora, durante su primera sesión con los indios seri. Podemos ver a una mujer que flota, apenas rozando el suelo, hacia un desierto que se ofrece a la vez próximo pero infinito, con el pelo trabado en una roca. Con un radiocasete en la mano, camino hacia una llanura deshabitada, la señora avanza para liberar sobre el aire quién sabe qué música. Durante la edición del libro sobre los indios seri, Pablo Ortiz Monasterio le preguntó a Graciela sobre esa imagen y contestó: “Ay, no, no es mía, no me acuerdo”, le respondí de inmediato. Hasta que vi mi hoja de contactos y me di cuenta de que en efecto habíamos estado en esa montaña, que bajamos, que miré su pelo atorado en una piedra y tomé toda una serie sobre ella. Como si en la conexión entre Graciela y sus imágenes se entrelazaran circunstancias superiores a la voluntad…
Los sueños han acompañado a la artista mexicana desde su comienzo. Son notorias las imágenes que llegaron a recrearse precedidas de un sueño. La más famosa quizá sea aquella vez que vio a un hombre rodeado de pájaros mientras se repetía en su mente la frase “En mi tierra sembraré pájaros”. En pocas ocasiones se ha mostrado a las aves tan dispuestas a revelar el misterio que las constituye como ante los ojos de Graciela, que sabe observarlas, generar libertad y -sobre todo- fotografiarlas.
El trabajo de Graciela es muy extenso al igual que los temas: las fiestas, los rituales, la animalidad, la muerte, los niños, el baño de Frida, las comunidades antiguas, personajes sorprendentes como los eunucos en la India, los muxes en Juchitán, los jóvenes que participan de rituales como la matanza de cabras en la Mixteca, los indios seri en Sonora o los cuna en Panamá, y todos ellos están representados en esta extraordinaria exposición que abarca la trayectoria de, quizás, la fotógrafa más importante del siglo XX de América Latina.
Las imágenes de Graciela conforman un catálogo de límites transgredidos y líneas traspasadas, pero desde el respeto, siendo capaz de armar un documentalismo fotográfico armónico e intenso como el del trabajo realizado en “el baño de Frida”, que nos remite a las invisibles, pero presentes, huellas de dolor. “Yo no entre a hacer otras cosas, sino sólo a interpretar sus objetos de dolor. En el baño jugué con todo, que acomodé a mi manera por la luz y para aislarlos de lo otro”. El contacto con todos estos objetos resultó impactante, porque tenían mucho que ver con la personalidad y el sufrimiento de Frida. Entre las piezas que reflejan los padecimientos de la pintora, Graciela fotografió la prótesis que utilizó cuando le amputaron una pierna, el corsé, retratos de dirigentes comunistas, una tortuga, muletas… “Fotografié todo lo que para mí tenía que ver con el dolor de Frida, objetos que tenía que usar para su espalda, las lavativas, una bolsa para el agua caliente para el dolor.”
La utilización del reportaje fotográfico no tiene un objetivo moralizador, no busca la denuncia, pero tampoco es inocente, evidentemente para Graciela mirar/fotografiar es un goce. Su documento fotográfico no cae en la moderación ni en la aceleración editorial, mimando su presentación con rigor. Basándose en un gran trabajo de indagación antropológica, sus fotografías nos muestran un amplio espectro de franqueza como mujer, fotógrafa, viajera y mexicana.
Esta honestidad y compromiso con el ser humano también se encuentran presentes en todos los trabajos que realiza fuera de su México querido; la India, España , Panamá, Mozambique, Suiza, Italia y Estados Unidos.
Por todas estas cualidades y su larga trayectoria en el ámbito de la fotografía, el pasado año el jurado decidió por unanimidad otorgar el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas en su quinta edición a Graciela Iturbide. Este importante galardón reconoce la labor de la autora en el ámbito general de la fotografía internacional, tomándose como referencia y reconocimiento los trabajos realizados en las últimas décadas, así como la valoración general a la notabilidad de su trayectoria profesional. El trabajo del galardonado debe estimular la reflexión sobre las diversas y apasionantes vertientes de la fotografía universal en cualquiera de sus especialidades valorando de manera prioritaria las acciones, publicaciones y demás proyectos que dignifiquen los valores humanos.
Hasta el momento actual se han realizado cinco ediciones siendo los premiados anteriores el fotógrafo americano Alex Webb, la fotógrafa española Cristina García Rodero, el fotógrafo americano Philip Lorca DiCorcia y el fotógrafo francés Pierre Gonnord. De todos ellos, y como resultado y complemento del Premio surge una exposición, que en el caso de la actual galardonada, Graciela Iturbide, estará compuesta por setenta y una y la proyección de un audiovisual.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario de la Colección de Fotografía Alcobendas

Navia. 32 fotografías

Exposición de José Manuel Navia en el Bulevar Salvador Allende de la ciudad de Alcobendas
Navia. 32 fotografías, contundente título para esta exposición, fiel reflejo de la coherencia y personalidad inherentes a la forma y modo de trabajar de José Manuel Navia. Fotógrafo desde temprana edad, siempre trabajando en el ámbito del documento y en color, sus imágenes se nutren de una raíz profundamente ibérica explorando territorios y gentes ligadas, de uno u otro modo, a sus orígenes y a su cultura, relacionando continuamente la imagen y la literatura de forma pasional.

Desde los 17 a los 30 años trabajó en el ámbito editorial, siendo fotógrafo “free-lance” desde 1987, primero como miembro de la agencia Cover y desde 1992 en la agencia Vu (París). Sus trabajos se han publicado regularmente en los principales medios españoles y extranjeros manteniendo una estrecha relación desde 1992 con “El País Semanal” donde además trabajó como editor gráfico entre 1995 y 1996.

Entre los numerosos libros y publicaciones destacan Miguel de Cervantes o el deseo de vivir (2015); Nóstos (2013); Cuenca en la mirada (2014); Luz y Sombra (2014); Un Madrid literario (2009); Ciudades Patrimonio de la Humanidad (2008); Antonio Machado, miradas (2007); La creciente (2006); Viaje a la Historia (2005); Territorios del Quijote (2004); Marruecos, fragmentos de lo cotidiano (2003) y Desde la catedral (2003).
Ha obtenido numerosos premios entre los que destacan, Premio Fotopress de Fundación La Caixa en 1987; Premios de la Society of Newspaper Design, USA como fotógrafo y editor en 1994, 1995 y 1997; Premio Godó de fotoperiodismo 1999 (Fundación Conde de Barcelona / diario La Vanguardia) y Premio “Imagen” 2006 de la Sociedad Geográfica Española.

Como autor su obra se encuentra en numerosas colecciones públicas y privadas destacando el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, Colección de la Comunidad de Madrid, Museo Marugame Hirai de Japón, Colección de Fotografía Alcobendas, Colección de la Fundación Catedral Santa María de Vitoria y en la Galería La Fábrica, Madrid.

José María Díaz-Maroto
Conservador Colección de Fotografía Alcobendas

Nueva York. Esquina de la calle 42 con Broadway. New York. 42 street with Broadway. © Navia

Nueva York. Esquina de la calle 42 con Broadway.
New York. 42 street with Broadway.
© Navia

Angola, Caconda. Escuela "22 de Novembre". Angola, Caconda. "22 de Novembre" school. © Navia

Angola, Caconda. Escuela “22 de Novembre”.
Angola, Caconda. “22 de Novembre” school.
© Navia

Portugal, Beira, Aveiro. Playa de Mira. Portugal, Beira province, Aveiro district. Mira Beach. © Navia

Portugal, Beira, Aveiro. Playa de Mira.
Portugal, Beira province, Aveiro district. Mira Beach.
© Navia

Portugal, Beira, playa de Areao. Manuelaõ, boyero de la compaña de pesca "xávega" de José María da Silva Maltes. Portugal, Beira, beach of Areao. Manuelao, oxherd of a 'xavega' (traditional) fishing company.

Portugal, Beira, playa de Areao. Manuelaõ, boyero de la compaña de pesca “xávega” de José María da Silva Maltes.
Portugal, Beira, beach of Areao. Manuelao, oxherd of a ‘xavega’ (traditional) fishing company.

El rastro del tiempo: paisaje y emoción. José Mª Mellado.

El rastro del tiempo: paisaje y emoción’, una muestra en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas que recoge las mejores obras de la carrera artística de José María Mellado.

En incontables ocasiones, una configuración de doble mirada es el elemento más característico de una buena fotografía. Una nueva visión sobre lo evidente y la calma de lo cotidiano nos conduce invariablemente a la reflexión, en esta ocasión, rastro, tiempo y emoción definen el principio reflexivo que sustenta el trabajo de José María Mellado.
Una selección de sus anteriores proyectos “Paisaje: El eterno retorno”, “El silencio y la luz” y “Closer” conforman un recorrido ordenado en la muestra El rastro del tiempo: Paisaje y emoción. La contemplación de las obras de José María Mellado nos hace experimentar emoción, placer y tranquilidad, motivado por el apacible equilibrio y desahogo de su mirada. El perpetuo retorno -sin tregua- de la naturaleza a su ser es patente en el conjunto de la mayoría de sus obras expuestas, donde la búsqueda apasionada de la belleza en lo aparentemente vulgar, anodino o decadente es una de las claves que conforma su discurso, consiguiendo transmitir al espectador las sensaciones vividas en el momento de la toma con la mayor fidelidad posible, pero añadiendo, a través de la investigación, pulcritud y fidelidad en el resultado final.

020 Amanecer en la playa. Lor Roques, Venezuela 2006
Amanecer en la playa. Lor Roques, Venezuela 2006

Su obra figura en importantes colecciones y museos, destacando la Colección Permanente del Museo Nacional Reina Sofía (Madrid), Borusan Contemporary (Estambul), Chazen Museum of Art (Wisconsin – USA), Colección de Arte Contemporáneo de la Comunidad de Madrid, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Artium (Vitoria), Colección de Fotografía Alcobendas, Museo de Bellas Artes de Santander o Fundación Coca Cola.

111 Escalera con vistas al mar. Almería, 2015
Escalera con vistas al mar. Almería, 2015

Ha participado de forma regular en las ferias de arte internacionales más relevantes como ArtBasel, Art Brussels, Art Cologne, Art Karlsruhe, Photo Miami, Pulse, SCOPE, ArteLisboa o ARCO.

José María Díaz-Maroto. Comisario de la exposición.
Abril 2017

004 Pista y señal de trafico. Islandia, 2006
Pista y señal de trafico. Islandia, 2006

Una historia posible. Colección de Fotografía Alcobendas

En el Centro Niemeyer, Avilés, nueva itinerancia de la Colección Alcobendas. Desde el 13 de enero hasta el 16 de abril de 2017.
Sobre la Colección de fotografía Alcobendas
En el último cuarto del siglo pasado, más concretamente en el inicio de la década de los ochenta, España comenzaba a experimentar una gran transformación en las relaciones existentes entre arte y sociedad. Este cambio sustancial vino acompañado de la implantación de nuevas prácticas y formas culturales, en muchas ocasiones importadas de sociedades más avanzadas en el ámbito artístico, en cualquiera de sus manifestaciones. El fenómeno de las grandes exposiciones de carácter retrospectivo y/o histórico que itineraban por los museos era la norma más extendida, pero, poco a poco, en la mayoría de los centros de arte se fue instaurando la tendencia de producir y crear sus propias colecciones. Esta nueva realidad motivó el nacimiento del coleccionismo institucional, alimentando de manera sustancial los movimientos de compra que, hasta ese momento, estaban únicamente en manos de galerías, coleccionistas privados y de las incipientes ferias de arte.

Alberto García Alix.El brazo de Ana. 1992 Alberto García Alix

En este contexto socio-cultural, el Ayuntamiento de Alcobendas, con una voluntad política decidida, apostó de forma clara por la fotografía como disciplina creativa emergente aprobando, en 1993, el inicio de una colección que representara con rigor la obra de autores españoles contemporáneos.
Pasados más de veinte años impresiona ver lo mucho y bueno que, bajo un asesoramiento impecable, ha ido creciendo el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas. “Hasta el momento no existe otro caso en toda España de un municipio que haya apostado, que siga apostando de un modo tan nítido, por este ámbito El resultado hoy es una colección de más de 850 obras de 170 creadores, representados por piezas siempre significativas. Tiempo, constancia y seriedad son los garantes para que el esfuerzo, desde un punto de vista económico, cultural y social, tenga sentido. Un ejemplo perfecto a este respecto es la Colección de fotografía Alcobendas que, con equipos diferentes, sorteando problemas presupuestarios y estructurales, y bajo varios gobiernos, hasta el momento actual y de una forma sosegada, se presenta como una de las pocas colecciones exclusivamente dedicadas a esta disciplina artística que ha sabido mantenerse y consolidarse, abriéndose a nuevos planteamientos estéticos, nuevos formatos y soportes, sin olvidar ni devaluar la fotografía tradicional .
A los pocos años de su creación la colección pronto comenzó a viajar por museos e instituciones públicas (Granollers, Valencia, Zaragoza, La Coruña, Roma, Milán) mostrando el potencial creador de la fotografía de nuestro país. En la primavera del año 2007, con la elección de Ignacio García de Vinuesa como Alcalde de Alcobendas, llega un renovado y esperanzador cambio que, no solamente afianza el camino hecho, sino que adquiere el compromiso de potenciar dicha colección aumentando la dotación para futuras adquisiciones, impulsando la itinerancia de sus fondos a nuevas ciudades (Almería, Teruel, Segovia, Castellón, Torrelavega, Orense, Vitoria, Oviedo, Rabat, Sofía, Lima, Barranquilla, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile), ampliando las actividades en torno a la fotografía con talleres, exposiciones en la ciudad, audiovisuales, Escuela Internacional de Fotografía PIC.A PHOTOESPAÑA y el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas que el próximo año celebrará su quinta edición.

Reproducci—n: Antonio Tabernero    antoniotabernero@yahoo.es +34 91 369 21 55Toni Catany

Sobre la exposición Una historia posible. Colección de fotografía Alcobendas

En esta ocasión en el marco del Centro Niemeyer podemos ver una excepcional propuesta alimentada en los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas, con una selección de obras de África Guzmán, Ana Teresa Ortega, Julio Álvarez Yagüe, Antonio Bueno, Antonio Tabernero, Vari Caramés, Dionisio González, Carlos Cánovas, Joan Fontcuberta, Almalé/Bondía, Alberto García Alix, Juan Manuel Castro Prieto, Ángel Marcos, Alberto Schommer, Pilar García Merino, Pedro Giménez, Paco Gómez, Pablo Genovés, Luis Vioque, Fernando Manso, Oriol Maspons, Carlos Pérez Siquier, Nicolás Muller, Manuel Sonseca, Ángel Sanz, Valentín Vallhonrat, Oscar Molina, Benito Román, Toni Catany, Ciuco Gutiérrez, Colita, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Daniel Canogar, Evaristo Delgado, Juan Manuel Díaz Burgos, Eduardo Cortils, Manel Esclusa, Fernando Herráez, Gervasio Sánchez, Isabel Flores, Javier Esteban, Javier Valhonrat, Jordi Guillumet, Jorge Ribalta, José María Mellado, Chema Madoz, Manuel Vilariño, Fernando Maquieira, Marisa Flórez, Ouka Leele, Pilar Pequeño, Ricard Terré, Ricky Dávila, Felix Curto, Rosell Meseguer, Javier Campano y Rafael Navarro.

Reproducci—n: Antonio Tabernero antoniotabernero@yahoo.es +34 91 369 21 55Ouka Leele

Una exposición compuesta por una notable representación de lo mejor de la creación fotográfica española contemporánea, pero en esta ocasión con un enfoque universal como escenario creativo, apoyado en el ser humano como contexto sustancial.
Las colecciones públicas están repletas de caminos experimentales, de aciertos y desaciertos, de propuestas variadas y de lenguajes diversos pero esta selección está cimentada en -lo mejor de lo mejor- de la fotografía española. Es una satisfacción realizar esta sólida muestra de la Colección de Fotografía Alcobendas en el Centro Niemeyer.

José María Díaz-Maroto
Comisario y Conservador de la Colección Alcobendas

El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas.

En Burgos, en las salas de “La Casa del Cordón” se realizó una nueva itinerancia de la Colección Alcobendas. Noventa y seis obras pertenecientes a más de setenta autores imprescindibles en la historia de la fotografía española conforman la nueva exposición en Cultural Cordón. Una original visión en torno a la representación del cuerpo que ha permitido reunir los nombres de creadores esenciales en la conformación del imaginario colectivo de nuestro país a partir de los años cuarenta, para concluir con las formas más innovadoras de la fotografía contemporánea española. El cuerpo desvelado, t´tilo de la exposición, se articula alrededor de cinco conceptos estéticos. Cinco puentes que unen autores de muy diferentes orígenes, pero que confluyen sutilmente en la representación de intereses comunes.

El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas
Sobre la Colección de fotografía Alcobendas.
En el último cuarto del siglo pasado, más concretamente en el inicio de la década de los ochenta, España comenzaba a experimentar una gran transformación en las relaciones existentes entre arte y sociedad. Este cambio sustancial vino acompañado de la implantación de nuevas prácticas y formas culturales, en muchas ocasiones importadas de sociedades más avanzadas en el ámbito artístico, en cualquiera de sus manifestaciones. El fenómeno de las grandes exposiciones de carácter retrospectivo y/o histórico que itineraban por los museos era la norma más extendida, pero, poco a poco, en la mayoría de los centros de arte se fue instaurando la tendencia de producir y crear sus propias colecciones. Esta nueva realidad motivó el nacimiento del coleccionismo institucional, alimentando de manera sustancial los movimientos de compra que, hasta ese momento, estaban únicamente en manos de galerías, coleccionistas privados y de las incipientes ferias de arte.

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Juan Manuel Castro Prieto

Pierre Gonnord
Pierre Gonnard

En este contexto socio-cultural, el Ayuntamiento de Alcobendas, con una voluntad política decidida, apostó de forma clara por la fotografía como disciplina creativa emergente aprobando, en 1993, el inicio de una colección que representara con rigor la obra de autores españoles contemporáneos.
Pasados más de veinte años impresiona ver lo mucho y bueno que, bajo un asesoramiento impecable, ha ido creciendo el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas. “Hasta el momento no existe otro caso en toda España de un municipio que haya apostado, que siga apostando de un modo tan nítido, por este ámbito El resultado hoy es una colección de más de 850 obras de 170 creadores, representados por piezas siempre significativas. Tiempo, constancia y seriedad son los garantes para que el esfuerzo, desde un punto de vista económico, cultural y social, tenga sentido. Un ejemplo perfecto a este respecto es la Colección de fotografía Alcobendas que, con equipos diferentes, sorteando problemas presupuestarios y estructurales, y bajo varios gobiernos, hasta el momento actual y de una forma sosegada, se presenta como una de las pocas colecciones exclusivamente dedicadas a esta disciplina artística que ha sabido mantenerse y consolidarse, abriéndose a nuevos planteamientos estéticos, nuevos formatos y soportes, sin olvidar ni devaluar la fotografía tradicional .
A los pocos años de su creación la colección pronto comenzó a viajar por museos e instituciones públicas (Granollers, Valencia, Zaragoza, La Coruña, Roma, Milál) mostrando el potencial creador de la fotografía de nuestro país. En la primavera del año 2007, con la elección de Ignacio García de Vinuesa como Alcalde de Alcobendas, llega un renovado y esperanzador cambio que, no solamente afianza el camino hecho, sino que adquiere el compromiso de potenciar dicha colección aumentando la dotación para futuras adquisiciones, impulsando la itinerancia de sus fondos a nuevas ciudades (Almería, Teruel, Segovia, Castellón, Torrelavega, Orense, Vitoria, Oviedo, Rabat, Sofía, Lima, Barranquilla, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile), ampliando las actividades en torno a la fotografía con talleres, exposiciones en la ciudad, audiovisuales, Escuela Internacional de Fotografía PIC.A PHOTOESPAÑA y el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas que el próximo año celebrará su quinta edición.
Sobre la exposición El cuerpo desvelado. Arte y fotografía en la Colección Alcobendas
El cuerpo no puede considerarse únicamente un espacio físico, es más bien el producto resultante de nuestra historia personal y de nuestro bagaje cultural, es una construcción social. A lo largo de su vida transcribe y nombra los espacios y objetos que se han producido convirtiéndolos en trazos que serán leídos e interpretados por los otros de acuerdo al ideal de cada cultura.
Desde los orígenes de la humanidad el cuerpo se pinta, se embellece, se marca, se perfora, se quema, es decir, no es más que un “campo de batalla” inmerso en un continuo proceso de redefinición y transformación.
Pero de unos años a esta parte, en el ámbito de la fotografía, esa utilización del cuerpo como zona de creación ha ido creciendo, llegando a ser en estos momentos una prioridad en los diferentes mercados de la creación actual. La fuerza simbólica que el cuerpo tiene en el espacio público, es sumamente significativa tanto en términos de apropiación del territorio, como en términos políticos.
Muchos artistas, grupos u organizaciones, recurren al cuerpo para ocupar este espacio, convirtiéndolo en herramienta de trabajo y reflejo de la construcción de sí mismos. El cuerpo situado y relatado desde la propia experiencia construye un poder que se instala en el ámbito universal poniendo en entredicho los discursos más tradicionales.
En esta ocasión en el marco de la Casa del Cordón podemos ver la sorprendente propuesta que Javier Del Campo, comisario de la muestra, ha realizado partiendo de los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas, con una selección de obras de Carlos Aires, Pedro Albornoz, Javier Arcenillas, Luis Baylón, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ricky Dávila, Juan Manuel Díaz Burgos, Pere Formiguera, Antonio González Guirao, Cristóbal Hara, Oriol Maspons, Xavier Miserachs, José Manuel Navia, Gervasio Sánchez, Enrique Algarra, Almalé/Bondía, Manel Esclusa, Paco Gómez, Chema Madoz, Luis Asín, José Ramón Bas, Eduardo Cortils, Alicia Estefanía, Manuel Falces, David Jimenez, Rosell Meseguer, Javier Campano, Francesc Catalá-Roca, José Vicente Cubells, Alberto García Alix, Rosa Muñoz, Marc Roses, Javier Vallhonrat, Daniel Canogar, Javier Esteban, Cristina García Rodero, Pablo Genovés, Alfonso Herráiz, José Mendoza, Pablo Pérez-Minguez, Juan Manuel Castro Prieto, Encarna Marín, Nicolás Muller, Ouka Leele, Leopoldo Pomés, Humberto Rivas, Beatriz Romero, Jorge Rueda, Marta Soul, Rafael Trobat, Enrique Carrazoni, Toni Catany, Alvaro Felgueroso, Esther Ferrer, Benito Román, Pierre Gonnord, Gabriela Grech, Fernando Maquieira, Ángel Marcos, Marta Sentís, Rafael Navarro, Carlos Pérez Siquier, Mónica Roselló, Tomy Ceballos, Alberto Schommer, Colita, Carlos de Andrés, Margarita González, Fernando Herráez, Isabel Muñoz y Juan Salido.
Una exposición en la que podremos ver una interesante y notable representación de lo mejor de la creación fotográfica española contemporánea, pero en esta ocasión con un nuevo enfoque, con “el cuerpo desvelado” como escenario creativo y con el ser humano como contexto sustancial.
Las colecciones públicas están repletas de caminos experimentales, de aciertos y desaciertos, de propuestas variadas y de lenguajes diversos pero esta selección está cimentada en -lo mejor de lo mejor- de la fotografía española. Por último, quisiera mostrar mi agradecimiento a la Fundación Caja de Burgos por producir y promover una muestra tan singular…”

José María Díaz-Maroto
Comisario y Conservador de la Colección Alcobendas

FOTONOCHE 2016

FOTONOCHE 2016, 1 de julio de 2016.
Fotonoche es una noche de fiesta en el Centro de Arte Alcobendas, una noche donde se combina a la perfección: La buena fotografía – La música y el encanto de una velada festiva.
Disfrutando de las imágenes de importantes fotógrafos españoles -muchos de ellos pertenecientes a la Colección de Fotografía Alcobendas- y también de una selección de trabajos de alumnos de la escuela Internacional de Fotografía PIC.A
Todos de forma totalmente altruista- ceden su trabajo para la proyección de esta velada. Representan una fresca visión de lo que se está haciendo en estos momentos en la fotografía española contemporánea. Se proyectó por orden de aparición y en un primer bloque la obra de Pierre Gonnord, Rafael Navarro, Cecilia Lutufyan, Rita Barrios, Matías Costa, César Pastor, Sergio García y Margarita González. Sin pausa, y en un segundo bloque Irene Grau, Irene Martín, Manuel Zambrana, Valentín Suárez, Ricardo Cases y Alberto García Alix.

Selección y coordinación: José María Díaz-Maroto

001 - La presencia de una ausencia 1_
Rafael Navarro

022 - La presencia de una ausencia 22_
Rafael Navarro

023 - La presencia de una ausencia 23_
Rafael Navarro
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Rita Barrios

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Rita Barrios

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Rita Barrios

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Irene Grau

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Irene Grau

DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea.

DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea
Nueva itinerancia de la Colección de Fotografía Alcobendas, en esta ocasión en Argentina. En el Centro Cultural de España en Buenos Aires desde el 30 de junio y hasta el 10 de agosto de 2016 se expone la exposición “DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea”.

El resultado de esta muestra es algo más que una sucesión de imágenes ordenadas con criterios objetivos, dado que al concebir su composición se ha buscado historia, nuevo documentalismo, retrato, humanidad, paisaje, pero sin caer en lo exótico por exótico y en lo lejano únicamente por ser lejano y excepcional. La muestra abarca un amplio espectro con diferentes formas de mirar reunidas ante un mismo hilo conductor, donde la diversidad de las propuestas y los tratamientos finales de las imágenes nos ofrecen múltiples asociaciones estéticas bajo un mismo denominador común: el apasionado documentalismo.

En esta selección de catorce autores está la mejor representación del documentalismo creativo español presente en la Colección Alcobendas. Las obras de José Manuel Navia, Fernando Herráez, Juan Manuel Díaz Burgos, Ricky Dávila, Xurxo Lobato, Luis Baylón, Ángel Sanz, Marina del Mar, Miguel Trillo, Cristóbal Hara, Ramón Masats, Gervasio Sánchez, Virxilio Vieítez y Toni Catany ilustran de manera diversa algunos de los conceptos relacionados con la presencia y el paso del hombre por la sociedad actual.

Este importante proyecto expositivo realizado de forma conjunta entre la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Ayuntamiento de Alcobendas demuestra la importancia que la creación fotográfica tiene en el desarrollo artístico de nuestro tiempo, cargando de sensibilidad y conocimiento las nuevas generaciones.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario Colección Alcobendas

Mozambique, Isla de Mozambique. Ciudad colonial "de pedra e cal". Mozambique, Mozambique Island town. Colonial city "of stone and lime".

Mozambique, Isla de Mozambique. Ciudad colonial “de pedra e cal”.
Mozambique, Mozambique Island town. Colonial city “of stone and lime”.

009 Juan Manuel Diaz Burgos.Sin titulo. La Habana, Cuba, 1996
Juan Manuel Díaz Burgos

021 Luis Baylon. Coso de las ventas. Mayo, 1999
Luís Baylón

025 Angel Sanz. The trump's tower doorkeeper. NYC. 1996
Ángel Sanz

Miguel Trillo. Skater en El Samil. Vigo, 1995. Cibachrome 40x28cm

Miguel Trillo. Skater en El Samil. Vigo, 1995. Cibachrome 40x28cm

038 Cristobal Hara. Motilla del Palancar. Cuenca, 1989
Cristobal Hara

040 Ramon Masats. Rincon. Neutral Corner. 1962
Ramón Masats

050Toni Catany. Norte India.2009
Toni Catany

Alberto García-Alix. París, rien de plus.

Alberto García-Alix. París, rien de plus. En el Bulevar Salvador Allende.
Exposición de 32 obras de Alberto García Alix realizadas en París, entre 2003 y 2006.
En el inicio del año 2003 Alberto abandona Madrid y se instala en París, periodo particularmente intenso, vital, brioso y significativo en su carrera, donde crea su primer video “Mi alma de cazador en juego” encargo de la galerista Chantal Crousel. Durante este periodo de tres años quedan plasmados desenfrenos y bondades, mujeres de un día, recuerdos para siempre y autorretratos dolientes. París queda marcado para siempre en la biografía de Alberto García-Alix: nuevos amigos, espacios, ilusiones y pasiones, pero además, es en París donde de una manera firme y perseverante integra en sus contenidos biográficos el interés perturbador por el paisaje urbano, callejero, turbio y oscuro, alterna la forma de mirar, sustituye la serenidad que permite el manejo del formato medio 6×6 con la espontaneidad gestual que ofrece el tradicional 35 mm.

04_JDW 2 COPIAS

08_2-2 Entrada al purgatorio I

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542FABRICA- 066.

542FABRICA- 160.

Una selección de este trabajo compone la muestra Alberto García-Alix. París, rien de plus. París nada más… conforma un recorrido por la ciudad en la que posiblemente el fotógrafo haya vivido los momentos más duros de su camino.
Alberto García-Alix (Leon, 1956) es considerado uno los autores más importantes de la fotografía europea contemporánea. Su obra, cargada de intensidad y de profunda poesía, huye de censuras culturales y morales, lo que le lleva a construir universos perturbadores. Sus primeras fotografías abordaban la rebeldía que impregnaba el Madrid de los ochenta, desde un lado particular, el del cronista que es convierte en actor.

José María Díaz-Maroto
Marzo 2016

Pierre Gonnord. Retratista. Pierre Gonnord”, Premio Internacional de Fotografía Alcobendas en su cuarta edición.

Pierre Gonnord”. Premio Internacional de Fotografía Alcobendas en su cuarta edición.
Exposición realizada en el Centro de Arte Alcobendas desde mayo a septiembre de 2016.

FRIEDRICH 2010

HATTIE 2012

PIERRE GONNORD. RETRATISTA.
El retrato es uno de los géneros universales de la fotografía y, aunque las primeras imágenes que vieron la luz de mano de Daguerre eran arquitectónicas, fue el retrato el que estableció y solidificó el nuevo proceder de captar imágenes de la realidad. El retrato fotográfico, aunque apoyado en el retrato pictórico, tuvo sobre éste el valor de su infinita reproducibilidad, la inmediatez de su presentación y una mayor honestidad de lo que se entendía como “real, aunque, al mismo tiempo, negaba el atributo de obra única que, hasta entonces, caracterizaba como valor universal a las obras pictóricas y que las dotaba del prestigio que se derivaba de la autoría – mayor cuanto más grande fuese la popularidad del artista-, de la exuberancia infinita del color, y de los materiales nobles con los que la obra estaba realizada – entre ellos el embellecimiento con pomposos y elaborados marcos-.

Todo esto ponía en duda la capacidad de la fotografía para lograr éxitos en la lucha y posicionarse como la manera suprema de representación, pero el paso del tiempo es inapelable, y a pesar de sus detractores y las afirmaciones descalificatorias, no tardó en producirse lo irremediable, convirtiéndose el retrato fotográfico en pocos años en la forma de representar con fidelidad al ser humano. En el retrato pictórico la tarea del autor no era únicamente reproducir de forma fiel la fisonomía, ya que en muchos casos el retratado, generalmente noble y siempre adinerado, además de ser el que encargaba su propio retrato exigía al artista que mostrase su mundo interior y su personalidad.

La obra de Pierre Gonnord desde hace casi tres décadas, cumple con impecable precisión los parámetros del retratista tradicional, huyendo de parafernalias, aderezos y ornamentos banales, sin distorsiones ni antes, durante o después de la toma. Su selección se limita con frecuencia al rostro buscando la fuerza, dureza y sinceridad de la mirada, obteniendo connotaciones profundas, mostrando el carácter de la persona de forma cautivadora. En sus imágenes todo importa, incluso los fondos, siempre neutros y ligeramente desenfocados para evitar la confusión y acentuar el protagonismo del sujeto, consiguiendo la perfección fotográfica de la alta calidad en su resultado. Ante la coherencia continua en el discurso de sus obras entendemos la contundencia del título de la exposición “Pierre Gonnord. Retratista”, que nos recuerda continuamente la pureza de las palabras de Cartier-Bresson al definir el retrato…. “El verdadero retrato no pone énfasis ni en lo refinado ni en lo grotesco, sino que intenta reflejar la personalidad del retratado”.

Nada es casual en sus obras, escuchar, comprender y convivir con los personajes retratados es primordial, a veces incluso más importante que la propia sesión fotográfica. Semanas o meses de convivencia dan lugar al conocimiento verdadero de lo que pretende captar, de la esencia vital de la mirada… mineros, gitanos, indigentes, agricultores o monjes cartujos, comunidades todas ellas marcadas por alguna marginalidad externa palpable y algunas con posibilidades de desaparecer, pero con un sentido de identidad muy marcado por la región donde se establecen, por la religión que profesan o por la identidad de su profesión. Un ejemplo claro son los mineros seleccionados en esta muestra y en la obra audiovisual, relegados sin motivos a la marginación, aunque como afirma Pierre Gonnord “¡Cuidado! es más marginal hoy en día para nosotros un ejecutivo que va a estar en paro que un gitano, es una persona que de repente va a ser rechazada por la sociedad, es alguien que anda en el mismo sentido que el rebaño”.

La entereza, tesón y fidelidad espiritual de Pierre Gonnord a lo largo de su dilatada carrera se ha desarrollado con una intensa y persistente sensibilidad, fiel a sus principios, sin variar un ápice sus pasiones creativas, capaz de trabajar con los mismos patrones desde hace décadas y consiguiendo generar lo que persigue: rostros naturales, sin aditivos como los que se pueden ver en la muestra “Pierre Gonnord. Retratista”, en la que nos encontramos con una ordenada selección de imágenes de los trabajos Realidades, Regards y Terre de Personne. Una exposición, estoica y serena en la que se confirma de nuevo la pasión de Pierre por la pintura clásica pudiéndosele atribuir el vocablo baudelariano de “pintor de la vida moderna” , ya que fabrica y prepara las fuentes luminosas para obtener de ellas color, profundidad y enfoque extremo.
Por todas estas cualidades y su larga trayectoria en el ámbito de la fotografía, el pasado año el jurado decidió por unanimidad otorgar el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas a Pierre Gonnord. Este importante galardón reconoce la labor del autor en el ámbito general de la fotografía, tomándose como referencia y reconocimiento los trabajos realizados en los últimos años así como la valoración general a la notabilidad de su trayectoria profesional. El trabajo del galardonado debe estimular la reflexión sobre las diversas y apasionantes vertientes de la fotografía universal en cualquiera de sus especialidades valorando de manera prioritaria las acciones, publicaciones y demás proyectos que dignifiquen los valores humanos.
Hasta el momento actual se han realizado tres ediciones siendo los premiados anteriores el fotógrafo americano Alex Webb, la fotógrafa española Cristina García Rodero y el fotógrafo americano Philip Lorca DiCorcia. De todos ellos, y como resultado y complemento del Premio surge una exposición, que en el caso del actual galardonado, Pierre Gonnord, estará compuesta por una veintena de obras y la proyección de un audiovisual inédito sobre los mineros asturianos y leoneses.

José María Díaz-Maroto
Conservador de la Colección Alcobendas
Abril 2016