Rafael Navarro. Cuerpo y naturaleza. Universos soñados

Cuerpo y naturaleza. Universos soñados. Rafael Navarro
PHotoEspaña 2022
Centro de Arte Alcobendas.
Esta exposición supone un análisis y una revisión del complejo universo del creador zaragozano a partir de la presentación y ordenamiento de sus proyectos Involución, Dípticos, Patzcuaro, Tientos, Polifonías y Testigos.

Su especial modo de interpretar el cuerpo y la naturaleza a través de la fotografía y su visión ensoñadora, han hecho de Rafael Navarro uno de los creadores mas influyentes, interesantes y reconocibles de la escena artística contemporánea.

Desde su primer trabajo Formas en 1975, las inquietudes de Rafael Navarro han seguidos múltiples caminos, ensayos y expediciones, donde siempre han estado presentes el cuerpo y el entorno natural.


Involución 1. 1976

Díptico 10. 1978

Testigos. Tríptico 2. 2010
Cuerpo y naturaleza. Universos soñados
Con el título “Cuerpo y naturaleza. Universos soñados” Rafael Navarro nos muestra, en más de ciento treinta obras, la conformación de un proyecto expositivo que sobrepasa el límite de la fotografía estrictamente como documento social, y donde el resultado trasciende a una narración estética de un estado y estilo propio en su tiempo y espacio.

En esta cuidada y serena selección, que incluye obras realizadas a lo largo de cinco décadas, se incide en la ensoñación, en lo umbrío, en lo enigmático, donde la luz puede sentirse sin perturbar, sin mostrar más acontecimientos que los que es capaz de provocar: sensaciones esenciales, inesperadas, aquellas que la emoción, y no la exploración ni la sensatez, nos desvelan.

Rafael Navarro no encuentra la inspiración de su trabajo únicamente en la construcción establecida y ordenada del cuerpo, sino que indaga y examina los espacios de fricción que se dan entre la naturaleza y la urbe, la pintura y la fotografía o entre lo transformado y lo original. El compromiso y la manera de acometer sus proyectos están llenos de coherencia; el estilo y personalidad de sus obras es perceptible de forma inequívoca, siendo indiferente el territorio o hemisferio donde se halla capturado la imagen.

Sus fotografías irradian un cuidado cromatismo preservando hasta el mínimo detalle. Su manera directa y frontal de encuadre se aparta de ambiguas angulaciones, rehusando la utilización de recursos efectistas, en definitiva, busca la verdad de una forma limpia en el lugar y en el momento.

Para Rafael Navarro, representar el paisaje -un paisaje ensoñador- presente en sus series Dípticos y Patzcuaro-17, es algo más que una sencilla imagen notarial o la representación de un lugar determinado desde un punto de investigación. El estudio del paisaje constituye una ciencia multidisciplinar que es necesario definir de forma pura y resituar dentro del agitado mundo del arte contemporáneo; “paisaje”, en su esencia, es aquello que está distanciado de nosotros, describiendo el panorama anterior a la frontera de nuestra vista, estando perfectamente representado en las obras Díptico#30, Díptico#31, Díptico#38, Díptico#59 y Patzcuaro 10.

Por insólito que parezca, la dimensión que sugiere la palabra “paisaje” nos lleva más a lo que se intuye que a lo que vemos, “existe una gran interacción entre lo visto y lo oculto, entre lo que se percibe de forma directa y lo que pertenece a la memoria y a la imaginación” .

Desde hace décadas Rafael Navarro ha estado fascinado por la naturalidad, honestidad y nobleza del cuerpo, así como por la naturaleza en sus vertientes originarias. En esta exposición nos recibe con piezas de múltiples formatos, que en conjunto revelan una armonía habitual en su forma de trabajo. La series Involución, Dípticos, Patzcuaro-17, Tientos, Polifonías y Testigos forman el cuerpo perfecto de este proyecto expositivo, con una peculiaridad innata a todas las obras, perfección, calidad y un equilibro impecable. Imágenes que seducen al espectador y con una riqueza embriagadora cargada de sencillez y textura.

Involución (1976) . Es una serie teatral y sensible, donde están presentes los ejes esenciales de la obra de Navarro, el cuerpo y la abstracción. Doce fotografías donde deja presente la marca de la película, prueba indiscutible de que es una fotografía, hecho notarial de la secuencia fotográfica que limita la existencia del cuerpo, verdadero protagonista del proyecto.

Dípticos (1978 – 1985) . Sesenta y nueve fotografías componen esta serie, donde se recorre el paisaje y la arquitectura, símbolos y retratos, mezclando lo etéreo y lo terrenal; quizás su proyecto narrativo más ambicioso y personal. Los dípticos componen acciones por desentrañar, como el desarrollo de las escenas detenidas de una película de misterio, esta es la sensación vivida al contemplarlas. Desafíos y persistencias. Luces y sombras (Díptico#01), Aire y agua (Díptico#27), Madera y árbol (Díptico#51),… ampliaciones y engranajes de formas que nos llevan al encanto del espacio fragmentado.

Patzcuaro-17 (1983) . En esta serie de -únicamente- diez imágenes la repetición geométrica y la sombra son los protagonistas. Está presente la naturaleza y el fervor por el detalle, y la textura, figuradamente silenciosa y sencilla, de una pared desnuda.

Tientos (1995) . En Tientos, Rafael Navarro únicamente nos sugiere sensaciones, emociones, pero sin tocar; representa fragmentos de cuerpos -posiblemente de mujer- arropados con tejidos blancos, huecos que nacen entre paño y piel, que por su delicadeza evoca icónicas ensoñaciones.

Polifonías (1986 – 2015). Solo cinco obras de esta serie están presentes en este proyecto expositivo: El árbol de la libertad , Dúo I, Dúo II, Dúo III y Dúo IV. En 1986 Navarro inicia una etapa clave en su trabajo, comienza la etapa de los “conjuntos”. Unas obras únicas formadas por el conjunto de varias fotografías que se completan, como un puzle, para formar una sola imagen. Se trata de obras de 10, 7, 5, 3 o 1 originales, con lo que reduce drásticamente sus tirajes anteriores, que eran de cincuenta originales .

Testigos (2010) . Serie compuesta por treinta fotografías en tres formatos diferentes y complementarios, composiciones ordenadas de naturaleza apacible, mundos vegetales intimistas donde la forma, el equilibrio y la quietud se convierten en estrellas iluminadas.

Rafael Navarro ha sido capaz de transformar y construir en el espacio del Centro de Arte Alcobendas una mirada única, «su mirada», llena de niveles, mostrando con excelencia, mimo y armonía, sus eternas pasiones creativas: territorio, estancia, cuerpo y silencio.

José María Díaz-Maroto
Marzo 2022

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