FOTONOCHE 2016

FOTONOCHE 2016, 1 de julio de 2016.
Fotonoche es una noche de fiesta en el Centro de Arte Alcobendas, una noche donde se combina a la perfección: La buena fotografía – La música y el encanto de una velada festiva.
Disfrutando de las imágenes de importantes fotógrafos españoles -muchos de ellos pertenecientes a la Colección de Fotografía Alcobendas- y también de una selección de trabajos de alumnos de la escuela Internacional de Fotografía PIC.A
Todos de forma totalmente altruista- ceden su trabajo para la proyección de esta velada. Representan una fresca visión de lo que se está haciendo en estos momentos en la fotografía española contemporánea. Se proyectó por orden de aparición y en un primer bloque la obra de Pierre Gonnord, Rafael Navarro, Cecilia Lutufyan, Rita Barrios, Matías Costa, César Pastor, Sergio García y Margarita González. Sin pausa, y en un segundo bloque Irene Grau, Irene Martín, Manuel Zambrana, Valentín Suárez, Ricardo Cases y Alberto García Alix.

Selección y coordinación: José María Díaz-Maroto

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Rafael Navarro

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Rafael Navarro

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Rafael Navarro
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Rita Barrios

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Rita Barrios

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Rita Barrios

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Irene Grau

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Irene Grau

DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea.

DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea
Nueva itinerancia de la Colección de Fotografía Alcobendas, en esta ocasión en Argentina. En el Centro Cultural de España en Buenos Aires desde el 30 de junio y hasta el 10 de agosto de 2016 se expone la exposición “DOCUMENTALISMO Y TRÁNSITO EN LA COLECCIÓN ALCOBENDAS. Fotografía Española Contemporánea”.

El resultado de esta muestra es algo más que una sucesión de imágenes ordenadas con criterios objetivos, dado que al concebir su composición se ha buscado historia, nuevo documentalismo, retrato, humanidad, paisaje, pero sin caer en lo exótico por exótico y en lo lejano únicamente por ser lejano y excepcional. La muestra abarca un amplio espectro con diferentes formas de mirar reunidas ante un mismo hilo conductor, donde la diversidad de las propuestas y los tratamientos finales de las imágenes nos ofrecen múltiples asociaciones estéticas bajo un mismo denominador común: el apasionado documentalismo.

En esta selección de catorce autores está la mejor representación del documentalismo creativo español presente en la Colección Alcobendas. Las obras de José Manuel Navia, Fernando Herráez, Juan Manuel Díaz Burgos, Ricky Dávila, Xurxo Lobato, Luis Baylón, Ángel Sanz, Marina del Mar, Miguel Trillo, Cristóbal Hara, Ramón Masats, Gervasio Sánchez, Virxilio Vieítez y Toni Catany ilustran de manera diversa algunos de los conceptos relacionados con la presencia y el paso del hombre por la sociedad actual.

Este importante proyecto expositivo realizado de forma conjunta entre la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Ayuntamiento de Alcobendas demuestra la importancia que la creación fotográfica tiene en el desarrollo artístico de nuestro tiempo, cargando de sensibilidad y conocimiento las nuevas generaciones.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario Colección Alcobendas

Mozambique, Isla de Mozambique. Ciudad colonial "de pedra e cal". Mozambique, Mozambique Island town. Colonial city "of stone and lime".

Mozambique, Isla de Mozambique. Ciudad colonial “de pedra e cal”.
Mozambique, Mozambique Island town. Colonial city “of stone and lime”.

009 Juan Manuel Diaz Burgos.Sin titulo. La Habana, Cuba, 1996
Juan Manuel Díaz Burgos

021 Luis Baylon. Coso de las ventas. Mayo, 1999
Luís Baylón

025 Angel Sanz. The trump's tower doorkeeper. NYC. 1996
Ángel Sanz

Miguel Trillo. Skater en El Samil. Vigo, 1995. Cibachrome 40x28cm

Miguel Trillo. Skater en El Samil. Vigo, 1995. Cibachrome 40x28cm

038 Cristobal Hara. Motilla del Palancar. Cuenca, 1989
Cristobal Hara

040 Ramon Masats. Rincon. Neutral Corner. 1962
Ramón Masats

050Toni Catany. Norte India.2009
Toni Catany

Alberto García-Alix. París, rien de plus.

Alberto García-Alix. París, rien de plus. En el Bulevar Salvador Allende.
Exposición de 32 obras de Alberto García Alix realizadas en París, entre 2003 y 2006.
En el inicio del año 2003 Alberto abandona Madrid y se instala en París, periodo particularmente intenso, vital, brioso y significativo en su carrera, donde crea su primer video “Mi alma de cazador en juego” encargo de la galerista Chantal Crousel. Durante este periodo de tres años quedan plasmados desenfrenos y bondades, mujeres de un día, recuerdos para siempre y autorretratos dolientes. París queda marcado para siempre en la biografía de Alberto García-Alix: nuevos amigos, espacios, ilusiones y pasiones, pero además, es en París donde de una manera firme y perseverante integra en sus contenidos biográficos el interés perturbador por el paisaje urbano, callejero, turbio y oscuro, alterna la forma de mirar, sustituye la serenidad que permite el manejo del formato medio 6×6 con la espontaneidad gestual que ofrece el tradicional 35 mm.

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Una selección de este trabajo compone la muestra Alberto García-Alix. París, rien de plus. París nada más… conforma un recorrido por la ciudad en la que posiblemente el fotógrafo haya vivido los momentos más duros de su camino.
Alberto García-Alix (Leon, 1956) es considerado uno los autores más importantes de la fotografía europea contemporánea. Su obra, cargada de intensidad y de profunda poesía, huye de censuras culturales y morales, lo que le lleva a construir universos perturbadores. Sus primeras fotografías abordaban la rebeldía que impregnaba el Madrid de los ochenta, desde un lado particular, el del cronista que es convierte en actor.

José María Díaz-Maroto
Marzo 2016

Pierre Gonnord. Retratista. Pierre Gonnord”, Premio Internacional de Fotografía Alcobendas en su cuarta edición.

Pierre Gonnord”. Premio Internacional de Fotografía Alcobendas en su cuarta edición.
Exposición realizada en el Centro de Arte Alcobendas desde mayo a septiembre de 2016.

FRIEDRICH 2010

HATTIE 2012

PIERRE GONNORD. RETRATISTA.
El retrato es uno de los géneros universales de la fotografía y, aunque las primeras imágenes que vieron la luz de mano de Daguerre eran arquitectónicas, fue el retrato el que estableció y solidificó el nuevo proceder de captar imágenes de la realidad. El retrato fotográfico, aunque apoyado en el retrato pictórico, tuvo sobre éste el valor de su infinita reproducibilidad, la inmediatez de su presentación y una mayor honestidad de lo que se entendía como “real, aunque, al mismo tiempo, negaba el atributo de obra única que, hasta entonces, caracterizaba como valor universal a las obras pictóricas y que las dotaba del prestigio que se derivaba de la autoría – mayor cuanto más grande fuese la popularidad del artista-, de la exuberancia infinita del color, y de los materiales nobles con los que la obra estaba realizada – entre ellos el embellecimiento con pomposos y elaborados marcos-.

Todo esto ponía en duda la capacidad de la fotografía para lograr éxitos en la lucha y posicionarse como la manera suprema de representación, pero el paso del tiempo es inapelable, y a pesar de sus detractores y las afirmaciones descalificatorias, no tardó en producirse lo irremediable, convirtiéndose el retrato fotográfico en pocos años en la forma de representar con fidelidad al ser humano. En el retrato pictórico la tarea del autor no era únicamente reproducir de forma fiel la fisonomía, ya que en muchos casos el retratado, generalmente noble y siempre adinerado, además de ser el que encargaba su propio retrato exigía al artista que mostrase su mundo interior y su personalidad.

La obra de Pierre Gonnord desde hace casi tres décadas, cumple con impecable precisión los parámetros del retratista tradicional, huyendo de parafernalias, aderezos y ornamentos banales, sin distorsiones ni antes, durante o después de la toma. Su selección se limita con frecuencia al rostro buscando la fuerza, dureza y sinceridad de la mirada, obteniendo connotaciones profundas, mostrando el carácter de la persona de forma cautivadora. En sus imágenes todo importa, incluso los fondos, siempre neutros y ligeramente desenfocados para evitar la confusión y acentuar el protagonismo del sujeto, consiguiendo la perfección fotográfica de la alta calidad en su resultado. Ante la coherencia continua en el discurso de sus obras entendemos la contundencia del título de la exposición “Pierre Gonnord. Retratista”, que nos recuerda continuamente la pureza de las palabras de Cartier-Bresson al definir el retrato…. “El verdadero retrato no pone énfasis ni en lo refinado ni en lo grotesco, sino que intenta reflejar la personalidad del retratado”.

Nada es casual en sus obras, escuchar, comprender y convivir con los personajes retratados es primordial, a veces incluso más importante que la propia sesión fotográfica. Semanas o meses de convivencia dan lugar al conocimiento verdadero de lo que pretende captar, de la esencia vital de la mirada… mineros, gitanos, indigentes, agricultores o monjes cartujos, comunidades todas ellas marcadas por alguna marginalidad externa palpable y algunas con posibilidades de desaparecer, pero con un sentido de identidad muy marcado por la región donde se establecen, por la religión que profesan o por la identidad de su profesión. Un ejemplo claro son los mineros seleccionados en esta muestra y en la obra audiovisual, relegados sin motivos a la marginación, aunque como afirma Pierre Gonnord “¡Cuidado! es más marginal hoy en día para nosotros un ejecutivo que va a estar en paro que un gitano, es una persona que de repente va a ser rechazada por la sociedad, es alguien que anda en el mismo sentido que el rebaño”.

La entereza, tesón y fidelidad espiritual de Pierre Gonnord a lo largo de su dilatada carrera se ha desarrollado con una intensa y persistente sensibilidad, fiel a sus principios, sin variar un ápice sus pasiones creativas, capaz de trabajar con los mismos patrones desde hace décadas y consiguiendo generar lo que persigue: rostros naturales, sin aditivos como los que se pueden ver en la muestra “Pierre Gonnord. Retratista”, en la que nos encontramos con una ordenada selección de imágenes de los trabajos Realidades, Regards y Terre de Personne. Una exposición, estoica y serena en la que se confirma de nuevo la pasión de Pierre por la pintura clásica pudiéndosele atribuir el vocablo baudelariano de “pintor de la vida moderna” , ya que fabrica y prepara las fuentes luminosas para obtener de ellas color, profundidad y enfoque extremo.
Por todas estas cualidades y su larga trayectoria en el ámbito de la fotografía, el pasado año el jurado decidió por unanimidad otorgar el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas a Pierre Gonnord. Este importante galardón reconoce la labor del autor en el ámbito general de la fotografía, tomándose como referencia y reconocimiento los trabajos realizados en los últimos años así como la valoración general a la notabilidad de su trayectoria profesional. El trabajo del galardonado debe estimular la reflexión sobre las diversas y apasionantes vertientes de la fotografía universal en cualquiera de sus especialidades valorando de manera prioritaria las acciones, publicaciones y demás proyectos que dignifiquen los valores humanos.
Hasta el momento actual se han realizado tres ediciones siendo los premiados anteriores el fotógrafo americano Alex Webb, la fotógrafa española Cristina García Rodero y el fotógrafo americano Philip Lorca DiCorcia. De todos ellos, y como resultado y complemento del Premio surge una exposición, que en el caso del actual galardonado, Pierre Gonnord, estará compuesta por una veintena de obras y la proyección de un audiovisual inédito sobre los mineros asturianos y leoneses.

José María Díaz-Maroto
Conservador de la Colección Alcobendas
Abril 2016

La fotografía ha muerto. Colección de fotografía Alcobendas. Centro Huarte, Navarra.

LA FOTOGRAFÍA HA MUERTO. COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍA ALCOBENDAS.
A lo largo de los casi dos siglos desde la invención de la fotografía la investigación sobre el control y manipulación de la luz no ha cesado, el estudio y desarrollo de la escritura con luminosidad sigue siendo el aliento de creadores en cualquiera de las latitudes de nuestro planeta. En este momento, en el que estamos viviendo una expansión digital todo sigue un mismo proceso, explorar, descubrir y perfeccionar, en definitiva, construir. Es evidente que, la creación fotográfica actual no solo tiene un registro visual y una manera de representación, la innovación e investigación han ido paralelas al normal desarrollo del testimonio fotográfico y nos ofrecen múltiples caminos hacia los que dirigir nuestro potencial creativo, llevándonos incluso a diluir o romper los límites que separan la fotografía de otras expresiones artísticas como la pintura, el grabado, etc. Desde los primeros fotogramas atribuidos a Man Ray, hasta la delirante actualidad de la creación de obras sin escenario y sin una realidad tangible se nos presenta un amplio abanico de maneras heterogéneas de trabajar, de recursos atractivos y novedosos que nos acercan a la fotografía, pero que finalmente nos llevan a la conclusión –acertada- de que la primitiva concepción de la realidad/verdad de la fotografía hace tiempo que ha muerto.
La fotografía ha muerto. Colección de fotografía Alcobendas.

*temp*
José Manuel Ballester

GARRIDO, AMPARO_S_T. Nº 11. SERIE PERROS. 1998_100 X 100 cm 457
Amparo Garrido

Haciendo una revisión del contenido y continente de esta exposición nos encontramos con interminables perspectivas de representación fotográfica carentes -en su totalidad- de tradición y rutina fotográfica. Desde la técnica del fotograma, personalizada por Tomy Ceballos, Joan Fontcuberta, Julio Álvarez Yagüe, Eduardo Cortils y Antonio Tabernero a la palpitante escenografía de Pilar García Merino, Rosa Muñoz, Jorge Rivalta, Javier Vallhonrat, Ciuco Gutierrez, Luis Castelo y Ouka Leele, o la alterada innovación en el uso del cuerpo como objeto y modelo a través de las obras de Amparo Garrido, Fernando Maquieira, Jesús Micó y Rafael Navarro.
Sin dejar de lado la ironía, provocación e insólita realidad de las piezas de Chema Madoz, Joan Fontcuberta, Mario de Ayguavives, Esther Ferrer, Eduard Ibáñez, Alfonso Herráiz, Dionisio González, Concha Prada o Jorge Rueda, los destellos lumínicos de Daniel Canogar o la universalidad del paisaje como modo de expresión, representado en las sólidas y arriesgadas piezas de Almalé/Bondía, José Manuel Ballester, Bleda y Rosa, Manel Esclusa, Jorge Fuembuena e Irene Grau.
Finaliza este recorrido con una serie de obras que nos llevan a mundos de ensoñación, que nos arrastran a formas y texturas de otros tiempos a través de la utilización de métodos artesanales personificados por autores como Toni Catany, Alicia Estefanía, Javier Esteban, Pep Durán o Manuel Falces.
Por tanto, esta nueva exposición en el Centro de Arte Contemporáneo Huarte cumple con una de las premisas constitucionales de la Colección de fotografía Alcobendas, mostrar lo supremo de la creación española contemporánea, representado, en esta selección, mediante propuestas variadas y lenguajes diversos que han discurrido por caminos experimentales pero siempre con mucho acierto.

José María Díaz-Maroto
Marzo 2016

MAQUIEIRA, FERNANDO_IGOR. INSTITUT ROYAL DES SCIENCES NATURELLES DE BELGIQUE.  2006. SERIE ÁNIMA_1484 x 108 cm 1035
Fernando Maquieira

La emoción de la luz. Colección de fotografía Alcobendas. Ciudadela, Pamplona.

El resultado de esta exposición, La emoción de la Luz. Colección de fotografía Alcobendas, es algo más que una sucesión de imágenes bien ordenadas con criterios objetivos: al concebir su composición se ha seleccionado historia, nuevo documentalismo, retrato, humanidad, paisaje, arquitectura, pero sin caer en lo exótico por exótico y en lo extravagante únicamente por ser extravagante y sorprendente. La muestra abarca un amplio espectro con diferentes formas de mirar unidas por un mismo hilo conductor, donde la diversidad de las propuestas y los tratamientos finales de las imágenes nos ofrecen múltiples asociaciones estéticas bajo un mismo denominador común: la emoción de la luz.

546LUNWERG-   8'
Juan Manuel Castro Prieto

En esta selección de cincuenta y ocho autores está la mejor representación de la creación fotográfica actual presente en nuestra Colección. Las obras de Carlos Cánovas, Koldo Chamorro, Javier Arcenillas, Susi Arta, Luis Baylón, Javier Campano, Juan Manuel Castro Prieto, Francesc Català-Roca, Toni Catany, Joan Colom, Gabriel Cualladó, Félix Curto, Ricky Dávila, Evaristo Delgado, Juan Manuel Díaz Burgos, Eva dos Santos, Álvaro Felgueroso, Marisa Florez, Joan Fontcuberta, Eugeni Forcano, Ferrán Freixa, Alfonso Garcés, Alberto García Alix, Cristina García Rodero, Benito Román, Paco Gómez, Pierre Gonnord, José Guerrero, Cristóbal Hara, Frank Horvat, Manolo Laguillo, Fernando Manso, Fernando Maquieira, Ramón Masats, Oriol Maspons, José María Mellado, Xavier Miserachs, Oscar Molina, J.A.M Montoya, Nicolás Muller, Isabel Muñoz, Rafael Navarro, Aitor Ortiz, Pilar Pequeño, Pablo Pérez Mínguez, Bernard Plossu, Leopoldo Pomés, Humberto Rivas, Juan Rodríguez, Unai San Martín, Gervasio Sánchez, Rafael Sanz Lobato, Alberto Schommer, Ferdinando Scianna, Manuel Sonseca, Ricard Terré, Virxilio Viéitez y Luis Vioque ilustran de maneras heterogéneas algunos de los conceptos relacionados con la presencia y el sendero plástico del ser humano en la sociedad actual.

José María Díaz-Maroto

GONNORD, PIERRE_BERNARDO. 2006_165 X 125 cm 902
Pierre Gonnord
MULLER, NICOLAS_DESNUDO Y PERRO. TANGER, MARRUECOS . 1940_50 X 60 cm 916
Nicolás Muller

Diego Ortiz

Diego Ortiz
Texto incluido en la revista LA FOTOGRAFÍA en el nº 87, oct-nov de 2001

ALEGRÍA DE VIVIR. JOSÉ MARÍA DÍAZ-MAROTO

Realizar un cierto tipo de fotografías requiere la necesidad de moverse, de viajar en busca de situaciones o personas, una cualidad que diferencia claramente esta disciplina de otras artes plásticas. Desde el momento mismo de su nacimiento hay fotógrafos que han sentido esa necesidad de viajar con su cámara a cuestas – y no olvidemos que al principio era necesario un carromato entero- para traerse todo aquello “digno de ser fotografiado”: monumentos, paisajes, personajes típicos o trajes regionales. Hace años, en el Museo de Antropología de Madrid tuvimos la oportunidad de ver una exposición retrospectiva de uno de los fotógrafos más clásicos en este sentido, Nicolás Muller, cuyo trabajo, como el de muchos otros de mediados del siglo XX, se encuentra a caballo entre la experimentación estética, el vouyerismo aventurero y la documentación a secas. Con Cartier-Bresson llegamos al momento en el que se sientan las bases más estrictas de cómo se debe hacer una fotografía cuando uno viaja. Sus criterios, en gran medida tácitos e intuitivos, fueron inmediatamente deificados por miles de incondicionales, capaces de definir casi explícitamente lo que es una buena o mala fotografía en función del método casi más que del resultado. Hoy día, han aparecido posiciones que se han ido haciendo hueco entre la ortodoxia fotográfica y planteamientos más personales. Para muchos fotógrafos el hecho de viajar, aunque sea solamente un fin de semana a casa de un conocido, supone la suficiente dosis de relajo como para despertar los sentidos y ponerse a buscar imágenes en cualquier rincón o en cualquier gesto. Fotógrafos como Bernard Plossu han dado repetidas muestras de esta tendencia a fotografiar sólo-con-la-excusa-de-salir-a-dar-una-vuelta.

José María Díaz-Maroto hace de la experiencia de viajar una prolongación de su propio carácter, abierto y expansivo. Siempre manteniendo su visión peculiarísima e íntima de las personas y las situaciones, huye de los muchos planteamientos rancios y maniqueos comunes en la fotografía de reportaje para extraer en cada momento su visión estrictamente personal. Su trabajo parte de una observación tan rápida como minuciosa de los lugares a los que llega con una pequeña cámara de 35 mm. al hombro. Inmediatamente, casi sin reflexión consciente, pero ya con la idea clara de lo que se persigue y se puede obtener, comienza a disparar, convencido de que no hay reglas que necesariamente indiquen lo que está bien o lo que está mal: viajar (darse un paseo con la cámara al hombro) no se puede convertir nunca en un límite que nos dicte lo que se puede o no se puede fotografiar, debe ser un acto casi espontáneo, semiinconsciente. Las imágenes que obtiene no son desde luego arquetipo del reportaje informativo, no se limitan solamente a mostrar elementos o personas. Más bien mantiene el equilibrio entre la insinuación y la forma, con grandes dosis de misterio encerrado entre las miradas, las actitudes o el entorno físico habitual de las personas fotografiadas.

Las fotografías que acompañan a este artículo aportan además una novedad casi radical en lo que se refiere a este género, ya que son acompañadas de poemas escritos por su gran amigo y músico Enrique Heredia (fundador del grupo “La Barbería del Sur”). José María Díaz-Maroto apuesta por una presentación que aporta dos nuevos puntos de reflexión. Por una parte, el tamaño (mínimo) y por otro la de compartir cartel, una apuesta estética e innovadora, para que la imagen adquiera un carácter sólido no sólo desde el punto de vista físico, sino desde la propia percepción de la obra, a la que se dota de una idea de conjunto, cuidadosamente envueltas entre cartulinas y guardadas en una única caja. Díaz-Maroto agrupa sensaciones visuales que por motivos personales e intuitivos, ha juzgado dignas de pertenecer a la serie “Alegría de Vivir”. Es entre las manos del observador donde el trabajo adquiere todo su significado, presentándose al margen de estilos o modas, guiado únicamente por un refinado gusto…. Por la vida.

Diego Ortiz, 1994

Periferias de la fotografía en la Colección Alcobendas

Nueva itinerancia de La Colección Alcobendas, en esta ocasión ha sido la Ciuda de Ourense. La muestra, comisariada conjuntamente por José María Díaz-Maroto, responsable de la Colección Alcobendas, y por Vítor Nieves, del Outono, está creada expresamente para el lema oficial de la edición 2015 del Outono Fotográfico: Periferias.
“Hablar de periferias en fotografía tiene muchas lecturas, la mayoría de las imágenes seleccionadoas se sitúan en la periferia de la fotografía tradicional”. La colección Alcobendas nació hace 23 años en esa localidad de Madrid con el objetivo de crear una colección de fotografía española contemporánea, en la actualidad cuenta con 850 fotografías de 153 fotógrafos españoles, entre los que se encuentran todos los Premios Nacionales. Como anécdota “por primera vez han salido de la colección la pieza más grande y la más pequeña”. “Todas las imágenes tienen que ver con la periferia física, real o irreal”.
849
Javier Valhonrat
Haciendo una revisión de esta exposición “Periferias de la fotografía en la Colección Alcobendas” nos encontramos con diferentes perspectivas de representación dentro de la técnica del fotograma, impecablemente materializadas por Tomy Ceballos, Eduardo Cortils y Julio Álvarez Yagüe; las palpitantes escenografías de Pilar García Merino, Miguel Ángel Gaüeca, Pablo Genovés, Manolo Bautista, Antonio Bueno, Rosa Muñoz, Ángel Marcos, Javier Vallhonrat, Jorge Rueda, Miguel Ángel Tornero, Marta Soul, Ciuco Gutierrez, Gonzalo Puch y Chema Alvargonzalez, o el camino que nos traslada a mundos de ensoñación a través de la utilización de técnicas artesanales representadas por las obras de Toni Catany, Ouka Leele, Javier Esteban, José Mendoza, Luis Castelo, José Ramón Bas e Isabel Flores, que nos recuerdan formas y texturas de tiempos pasados. Sin olvidar la ironía y provocación de las piezas de Daniel Canogar, Chema Madoz, Almalé & Bondía, Joan Fontcuberta o Alicia Martín. Por lo tanto, esta nueva exposición cumple con una de las premisas constitucionales de la Colección: mostrar lo supremo de la creación española contemporánea. Las colecciones públicas están repletas de caminos experimentales, de aciertos y desaciertos, de propuestas variadas y de lenguajes diversos pero esta selección está cimentada en “lo mejor” teniendo como sustento y soporte teórico el concepto de PERIFERIA, alma de esta nueva edición del Festival Outono Fotografico.

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Pablo Genovés

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Luis Castelo

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Alicia Martín

1089
Chema Madoz

SLIDELUCK -Madrid IV 08.10.2015

SLIDELUCK Madrid IV se celebró, en colaboración con el IED Visual Madrid, el jueves 8 de octubre de 2015 de 19.00 h a 22.00 h.

En este evento se expusieron los 20 trabajos fotográficos en formato multimedia que han sido seleccionados entre todos los proyectos que hemos recibido en la convocatoria, siguiendo como temática la idea o concepto de “comunicación”. En esta edición hemos contado con el comisario y fotógrafo José María Díaz-Maroto, encargado de realizar la selección de los trabajos.

Fueron seleccionados los siguientes fotógrafos:

Aitor Lara / Álvaro Laiz / Bryan Schutmaat / Celeste Ortiz / David Linuesa / Hugo Alcol / Jerónimo Álvarez / Jesús Labandeira / Joan Fontcuberta / Krzysztof Racoń / Manuel Capón / Marienna García-Gallo / Marta Areces / Mendía Echeverría / Pierfrancesco Celada / Rafael Arocha / Ricardo Cases / Sofía Santaclara / Sonia Hamza / Tomas Lazar.

Siguiendo con esta filosofía de Slideluck, este evento consiste en compartir arte y comida. Por este motivo, todo el mundo está invitado a llevar comida preparada por ellos mismos para compartirla con el resto de asistentes en un descanso que se realizará entre las proyecciones.

SOBRE SLIDELUCK

Slideluck es una organización sin ánimo de lucro que nació en el año 2000, con base en la ciudad de Nueva York, y que actualmente trabaja en más de 100 ciudades de todo el mundo. Su objetivo es crear comunidades con interés en fotografía y gastronomía; a la vez que se crea una plataforma digital artística que da la oportunidad a los artistas de exponer y compartir su trabajo con comisarios, editores, coleccionistas y toda una comunidad artística.

Slideluck organiza eventos que combinan presentaciones multimedia de fotógrafos con una cena compartida por todos los asistentes. Son eventos en donde los artistas exponen su trabajo en un ambiente relajado y agradable, fomentando la participación tanto de profesionales como de aficionados y siendo una gran oportunidad para conocer nuevos artistas y personas con intereses afines. La finalidad de este proyecto es crear un punto de encuentro fuera de los circuitos públicos y privados habituales, sin fines lucrativos ni comerciales, donde además de la proyección de trabajos artísticos, todos los invitados aportan una contribución gastronómica. Qué mejor manera de establecer relaciones y conocer gente nueva que compartiendo una comida y disfrutando de fotografía.

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Ricardo Cases

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Joan Fontcubarta

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Bryan Schutmaant

Lola Noguera

5 textos incluidos en el libro “Azules, ocres y el paso del tiempo”.

Paisaje de mujer
Aquellos lugares en los su mirada se abre al azul, color frío que recoge el tono cálido del mar y cielo. Cuando el gusto por descubrir detrás de una puerta la vida suave de la naturaleza se enmarca en la lente un lugar, un espacio, el del infinito que se mueve. Sólo buscó el hueco de la sonrisa que hace la ola escorada en la orilla pálida de la costa y sin embargo, encontró la roca de volcán que cubre con su peso la isleta de aristas rojas. Porque desde la ventana cerrada observa las luces en burbujas de la pared, bolitas de espuma sobre el azul arañado de la edad. Trozos de realidades emplomadas que hacen del tiempo plúmbeos cuadrados en cristales; huecos pequeños que reparten la vida en llanto y risa, y buscan el guiño de su delgadez vistosa más allá del vidrio alado del amanecer. Desde el camino, la carretera o el sendero se acerca a la alegría del sol con paso largo sin detenerse en más destino hilado que el de su sueño. Matices de rojo sangre matizados por muros que se rodean al atardecer de su sonrisa. La tierra y el cielo, el mar y la arena. Silueta de mujer.

Ajuares
Si buscas en el ajuar de la vida encuentras su cuerpo inclinado hacia los avatares de su cocina; porque la plata de sus sienes se mira en el espejo de la juventud que rasura la cara dispuesta a la conquista. Si buscas en su paso lento que se abre a su hueco te miras en la blancura sencilla de su ropa natural mientras el movimiento ágil de un joven se revuelve en compromiso. Pero si te acercas a la expresión sabia de su cara y a la arruga de su cuello vas al camino de la escritura, de la mano que sujeta el papel mínimo para fijar y ordenar el pensamiento. Ella, viejita, atraviesa la vida dejando atrás aquel dolor de la mirada infantil, aquella que el niño enseña con la negrura de sus ojos en una mirada densa de gesto y esfuerzo, de afán y decisión…, como si la caricia fuese golpe y el beso dolor. Vidas de piel morena que pelean con la vida, que se agotan en el movimiento de su fibra delgada, que buscan azules. Vidas.

Solo una vez
El fotógrafo mira solo una vez un paisaje, seres humanos, espacios llenos o vacíos, interiores o exteriores, retratos ambientados o no, mira. Enseña con su mano el camino detrás del parabrisas mojado de lluvia o el adorno natural de un patio que se envuelve de arte. El fotógrafo se esconde y se muestra en la sombra de su cuerpo pegado a la cámara para dejarnos la osadía de una ciudad entera cuando llega el momento de luz que espera; y nos pasea por las calles que van al malecón, al tiempo viejo del coche antiguo o la conversación entre una barra de un hombre y una mujer. Ya son nuestros, los tenemos, y los revolvemos entre recuerdos, sensaciones hasta el abismo de nuestra memoria como ese cortado azotado por la lluvia que roca nos seduce en la nostalgia.

El fotógrafo, el artista, mira solo una vez lo que necesita ver.

Un okupa en la memoria
La mirada de la nostalgia en el rostro del pasado o del futuro, del presente o de la espera. Porque entre la vejez o la niñez nos enseñaron que la vida pasa como esa mítica y literaturizada imagen de la vida en un viaje o de un viaje para la vida nos marcó en la espera de una estación en Berlín y en la de una niña arropada en la pared. Sin embargo, la marca del paso por una puerta en Cuba o los años de memoria en los azules ojos de la madurez marcan el mismo y suspendido tiempo de lo que ocupa nuestra memoria en la sala de espera de la lanchita de Regla. Un okupa que fue azul y será tierra, lo que sí y lo que no; lo que esperamos que sea, el devenir de la memoria. Un okupa.

Una guía, en pareja. La partida.
Porque sobre gustos sí hay mucho escrito; todos los preceptos clásicos, greco-latinos, que plantearon los cauces de la estética con cánones menores o mayores como la universalidad. Porque las preceptivas renacentistas que se cuestionaron a los clásicos ordenaron en tratados los valores de la estética, del gusto…; “para gusto los colores” dice la sabiduría popular, o no, “para los colores el gusto”. En nuestro inconsciente colectivo se guardan los preceptos, las simbologías religiosas o paganas, el sentir social, la educación, las sensaciones estéticas, esas y no otras. Azul del mar y del cielo, ocres de otoño y tierra. El nacimiento y la niñez azules, la madurez y la vejez otoñal…, el frío y el azul, el calor y la tierra ocre: la vida.

Porque el mundo interior y sus cauces estéticos es el que nos salva, la guía desde donde el vigía guarda la playa, el que llenan las pareja cuando hablan, los compañeros que miran el mar, o ese paseo final hacia la partida. Integramos la belleza como la expresión del universo interior que J.M. D-M nos muestra, el suyo, el de sus azules y sus ocres.