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Luces del Norte. Irene Del Pino

LUCES DEL NORTE / NORTHERN LIGHTS
Exposición en el Centro Cultural Anabel Segura, Alcobendas
Del 16 de junio al 22 de julio 2021

LUCES DEL NORTE / NORTHERN LIGHTS
La fotografía es una fracción, es una elección, es finita, llegando a enmarcar la realidad en una figura racional. De forma generalizada la estructura fotográfica nos ofrece una doble mirada, convirtiéndose en el elemento distintivo de una buena imagen. Una nueva visión sobre lo ficticio, lo selecto de lo enigmático y lo moderado de lo cotidiano, que nos conduce continuamente a la reflexión.

Irene del Pino es una fotógrafa que ha sabido vivir la esencia de la percepción fotográfica en un tiempo real, no teniendo únicamente una técnica bien aprendida, sino creando una forma de transmitir visiones construidas de una realidad que no está al alcance de todos. El escenario de la noche, unido a la arquitectura, sombras y medias luces marca un itinerario creativo cargado de emoción y sentimiento.

En el proyecto Luces del Norte encontramos un cromatismo pulcro hasta el inapreciable detalle, un proceder en el encuadre directo y frontal, prescindiendo de extrañas oscilaciones y sorteando el efectismo, en definitiva, el resultado de la búsqueda de su sinceridad creativa y de su firme mirada. Disfrutemos y contemplemos imágenes de Gijón, Avilés, Santander y Bilbao…imágenes llenas de luces, sombras y racionalidad.

José María Díaz-Maroto, Mayo de 2021

Ana Peláez

Díaz-Maroto, el retratista sincero, el paisajista intemporal, el que mira a la cara, el que se introduce sin prisa, pero sin pausa en los ambientes antes de disparar. Fotógrafo viajero.
Viajes que no buscan lo excepcional y nos llevan hacia la cotidianidad: su tío afilando la guadaña, un guiño, niños jugando en el agua, unos ojos tras el cristal… momentos llenos de miradas que nos dicen más del lugar fotografiado que miles de postales. Esos blancos y negros se hacen presentes en un documentalismo intimista y sencillo que nos transporta a la emoción. Fotógrafo de lo cotidiano.
Sus imágenes cumplen a la (im)perfección la cualidad ancestral e inconsciente de la fotografía, llevándonos a contemplar no tanto el lugar donde están ocurriendo las cosas sino una reelaboración del momento, presente en nuestra imaginación y en nuestros recuerdos. Intimidad compartida que sale a la luz. Fotógrafo de la vida.
Siempre con la cámara en la mano, dispuesto a ayudar, dar ideas, acompañar en los proyectos, a crear ilusiones, a contagiar dinamismo y energía. Buen comisario, mejor amigo, estupendo maestro. Gran fotógrafo.

Una [otra] manera de mirar

Bajo el título UNA [OTRA] MANERA DE MIRAR, se expuso en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas, una selección de 31 imágenes realizadas a lo largo de 25 años en las que destaca la presencia continua del ser humano o el rastro de su intervención en el entorno.
Esta exposición forma parte del programa oficial del Festival PHotoESPAÑA 2020.Inauguración 16 de julio 2020.

UNA [OTRA] MANERA DE MIRAR.
Mirar genera movimiento. Mirar significa pensar, juzgar, moverse, estar vivo, ir hacia otro lugar, ir en busca de nuevos paisajes, nuevas gentes, otros ambientes, otras situaciones, otros olores… y en su sentido más básico, mirar también simboliza «ir». Por tanto, detrás del acto de mirar/fotografiar se encuentra una intención de “buscar”. Viajando/mirando buscamos algo, generalmente de lo que carecemos en nuestro espacio habitual, en nuestro andar diario, o en nuestra relación con la gente que tratamos con asiduidad. La frecuencia con la que viajamos y miramos influye en nuestra formación, en nuestra forma de ser, de ver la vida y en nuestras actitudes para la toma de decisiones, donde las prisas nunca son buena consejera.
La cámara es una compañera inseparable del viajero y la imagen fotográfica su mejor aliado, una buena utilización de nuestro oficio nos permite dejar constancia de donde estamos, de aquellos paisajes que puede que nunca volvamos a ver, o por lo menos nunca veamos igual, y -sobre todo- de las personas que se cruzaron en nuestro camino.
Estas fotografías realizadas a lo largo de 25 años representan mi forma de mirar, el lado más sincero, donde coinciden de lleno mis intereses internos: naturalidad, curiosidad y la ausencia de denuncia social.
Siempre mirando de frente buscando en el horizonte la estela de alguna estrella o un nuevo sol tropical. Amaneciendo cada día en habitaciones vacías y de madrugada, entre sábanas veladas. A modo de cronista, sin pretensiones, con pasión, pero sin pose ni artificio. No hay manipulación. Retrato la vida, tal cual, sin forzar la situación, sin provocar el encuentro ni esperar el momento concreto.
Mis fotografías son el resultado de una intensa actividad, que parece que surgen así, como “sin querer”, y ahí reside el verdadero interés: sublimar el hecho más cotidiano, la vida simple y trivial, en cualquier instante y en cualquier lugar.

Calma y sosiego. José María Díaz-Maroto

Calma y sosiego
Une en sus páginas fotografía y poesía, conformando en su relato serenidad y placidez. Calma y sosiego está forjado “como un álbum de campo”, donde el paisaje y la memoria son los actores de una historia de coincidencias e indirectas que invitan al lector a imaginar, a valorar el entorno de otra manera.

Datos del libro
Título: Calma y Sosiego
Fotografías: José María Díaz-Maroto
Poemas: Manuel Pérez Martín
Medidas: 21,5 X 28 cm
Páginas: 125
Impresión: tapa dura
Precio: 25 € (gastos de envío no incluidos)
Editorial: Calma y sosiego EDICIONES
Pedidos: josémaria@diaz-maroto.com

NATURALEZA Y LUZ. Pilar Pequeño

NATURALEZA Y LUZ. Pilar Pequeño
Bulevar Salvador Allende – Alcobendas
Desde 10 de noviembre 2019 a 12 de mayo de 2020

naturalezas muertas

Pilar Pequeño. Madrid, 1944
Después de varios años utilizando el dibujo como disciplina creativa, en
1980 se inicia en la fotografía. Dos años después vio la luz su primera
serie, «Paisajes», en la que el agua ya es protagonista principal. Pilar
Pequeño divide su trabajo en series abiertas, en las que la naturaleza es
una constante. Siempre utilizó imágenes en blanco y negro hasta que, en
2010, da cabida al color en su obra, yendo más allá del cromatismo
tradicional.

naturalezas muertas

«La Naturaleza es la protagonista absoluta de la obra de Pilar Pequeño, un
trabajo en el que la belleza reina sobre todas las cosas, pero en el que
encontramos método, estrategia creativa y coherencia. Plantas y frutos que
componen todo un catálogo botánico, siempre en unos formatos fuera del
tiempo, a la justa medida de unas imágenes intimistas y delicadas que
parecen exigir nuestra calma y nuestro silencio para poder acceder a sus
secretos», escribe sobre ella Rosa Olivares en su libro 100 fotógrafos
españoles, editorial Exit.

NATURALEZAS MUERTAS

En 2010 el Ministerio de Cultura le otorga la Medalla de Oro al Mérito en
las Bellas Artes por el conjunto de su obra, en 2017 es galardonada con el
Premio Nacional «Cultura Viva» en su XXVI edición y en 2019, dentro del
Festival PhotoEspaña, recibe el Premio Bartolomé Ros que reconoce la
trayectoria de Pilar Pequeño, su sensibilidad y su especial uso del lenguaje
fotográfico, que la han convertido en una de las autoras más destacadas de
la fotografía española contemporánea.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario de la Colección Alcobendas

NATURALEZAS MUERTAS

Madrid siempre. José María Díaz-Maroto

Madrid siempre. José María Díaz-Maroto
Galería POKO ESPACIO
Puerta del Sol, 12 – Madrid

En plena Puerta del Sol, en el portal de un edificio decimonónico, se encuentra este insólito y pequeño espacio expositivo en el que se puede disfrutar de exposiciones fotográficas sobre la ciudad de Madrid.


Puerta del Sol, Madrid 2000

Esta iniciativa, sin ánimo de lucro, es un proyecto de Idea Hotel, una agencia de publicidad creativa que promueve iniciativas que impulsen el tejido social y cultural, cuenta con el patrocinio del estudio de decoración Trama y la colaboración de Bridge Comunicación y Casa de Diego. Parte de los ingresos generados de la venta de las obras expuestas se destinará a la Fundación Juegaterapia.


Puerta del Sol, Madrid 2000

Activa, vital, la ciudad que nunca duerme, así es Madrid. No existe temporada baja, y los turistas ni se notan, camuflados entre sus habitantes, deambulando por las calles, disfrutan de lo caótico, pero también de sus tesoros: el Prado, el Palacio Real, el Café Gijón, la Puerta del Sol o el Joy Eslava. 


Estación de Atocha, Madrid 2000

Madrid, donde el sol luce sin complejos para que los madrileños anden siempre muy recogiditos en la calle. Madrid, lugar de encuentro, cruce de caminos, Atocha, Barajas, Estación Sur.


Estación Sur, Madrid 2000

Y por la noche… ¡porque no! A Casa Patas… en sus paredes Cortés, Canales o Camarón. En la barra, el jefe departe con los clientes, ya amigos, Pepe Carmona, el Negri, Ramón el Portugués, Chavoli o cualquiera que se preste. Esto es Casa Patas, parada y refugio donde artistas, cantaores, aficionados y algún turista despistado, se dan cita con el flamenco que, en la hora bruja, impone su poderío a ritmo de cajón, guitarras y palmas. 

           Así es mi Madrid. Madrid siempre.

Huellas, memoria y tiempo. Leslie Osterling

Huellas, memoria y tiempo. Leslie Osterling
Es un relato fotográfico de un viaje……
Un Viaje inacabado.
Un Viaje lleno de huellas, memoria y tiempo recogido en un libro que Leslie Osterling comienza hace 20 años, en 1999, y prosigue desde entonces a lo largo de nuestro planeta Bolivia, Estados Unidos, Cuba, Argentina, Chile, Francia. España, Islas Fiji y -por supuesto- Perú.

Datos del libro
Fotografías: Leslie Osterling
Textos: Leslie Osterling, Mauricio Novoa, José María Díaz-Maroto
Medidas: 24 x 28 cm
Páginas: 156
Impresión:tapa dura.
Precio: 40 €
Editorial: Calma y sosiego EDICIONES

pedidos a losterling@mac.com

Texto de Leslie Osterling (fragmento)
Aquí estoy. Hasta aquí he llegado por el momento, a mis 45 años. Reinventándome. Creciendo desde muy chica que gustaba de mirar el cielo e imaginarme dónde acababa, pero este intento al final solo me oprimía el corazón por la incapacidad de captar la infinidad del firmamento.

Mi misión: hacer muchas cosas. Tenía que apurarme porque cada minuto era oro. El tiempo, nuestro verdugo, nunca nos daría una tregua – y yo quería hacer tantas, pero tantas cosas antes de que se me acabara mi turno. Nuestro destino no era sino el de andar hasta volver a ser parte de la inmensidad infinita. Volver a la nada. Como las hormigas. Como las abejas. Como el agua que cambia de ser una cosa a otra. Y punto. Cuál era nuestro propósito. Ninguno en particular. Al menos yo no conocía el mío. Por eso mientras tanto simplemente debía llenar ese vacío con conocimiento y con acción. ¡Hacer cosas! Muchas cosas. No perder el tiempo.

Además, ser aplicada y hacer lo que fuera siempre con una máxima exigencia autoimpuesta. Tratar de alcanzar siempre la perfección. Al menos tratar. Si no se hacían las cosas bien, ¿para qué hacerlas? Esa era mi lema.

Fui la primera de clase y la primera de la promoción siempre. A los 15 años ya estaba en quinto de media y gané una beca para estudiar el Bachillerato Internacional en el United World College of the Adriatic, en Trieste, y representar allí al Perú. Había alumnos de una variedad de razas, credos y culturas que debían conocerse y entenderse: negros y blancos, judíos y árabes, chinos y japoneses, americanos y europeos del Norte, Centro y del Sur. Yo sería la embajadora de la peruanidad. Yo, una chica cuya mamá había nacido en Hamburgo durante el bombardeo de los Aliados a finales de la segunda guerra mundial, y cuyo papá era de origen escocés-piurano. Yo, rubia de ojos azules que hablaba inglés con acento alemán, y a la que en la calle desde chica le lanzaban piropos de gringuita linda. ¿Qué tendría para ofrecer al mundo como peruana? Bailaba muy bien la Marinera y había aprendido a preparar Ají de Gallina y Suspiro a la limeña. También me conocía muy bien la geografía del Perú, porque eso sí, mis papás, amantes de las culturas precolombinas y sus vestigios a lo largo y ancho del país, me habían llevado a recorrer ´´el Perú profundo´´ en varios viajes inolvidables y llenos de aventuras con mis hermanos. Me conocía bien mi patria y sí, a los 15, sería una buena representante de las bellezas de nuestro país.

Quedé enamorada de Italia y de los italianos y busqué cualquier excusa para seguir en Europa. Me fui un año más a Paris……

Luz Iberoamericana. Colección de Fotografía Alcobendas

Luz Iberoamericana. Colección de Fotografía Alcobendas
Museo de Huelva, Huelva.
Desde el 17 de octubre al 28 de noviembre de 2019


Graciela Iturbide


Alex Webb


José María Díaz-Maroto

LUZ IBEROAMERICANA
COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍA ALCOBENDAS

Sobre la Colección de fotografía Alcobendas
Hace ya más de tres décadas, concretamente en el inicio de la década de los ochenta, España comenzaba a experimentar una gran transformación en las relaciones existentes entre arte y sociedad. Este cambio sustancial vino acompañado de la implantación de nuevas prácticas y formas culturales, en muchas ocasiones importadas de sociedades más avanzadas en el ámbito artístico, en cualquiera de sus manifestaciones. El fenómeno de las grandes exposiciones de carácter retrospectivo y/o histórico que itineraban por los museos era la norma más extendida, pero, poco a poco, en la mayoría de los centros de arte se fue instaurando la tendencia de producir y crear sus propias colecciones. Esta nueva realidad motivó el nacimiento del coleccionismo institucional, alimentando de manera sustancial los movimientos de compra que, hasta ese momento, estaban únicamente en manos de galerías, coleccionistas privados y de las incipientes ferias de arte.
En este contexto socio-cultural, el Ayuntamiento de Alcobendas, con una voluntad política decidida, apostó de forma clara por la fotografía como disciplina creativa emergente aprobando, en 1993, el inicio de una colección que representara con rigor la obra de autores españoles contemporáneos.
Pasados más de veinticinco años impresiona ver lo mucho y bueno que, bajo un asesoramiento impecable, ha ido creciendo el Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Alcobendas. «Hasta el momento no existe otro caso en toda España de un municipio que haya apostado, que siga apostando de un modo tan nítido, por este ámbito El resultado hoy es una colección de más de 970 obras de 182 creadores, representados por piezas siempre significativas. Tiempo, constancia y seriedad son los garantes para que el esfuerzo, desde un punto de vista económico, cultural y social, tenga sentido. Un ejemplo perfecto a este respecto es la Colección de fotografía Alcobendas que, con equipos diferentes, sorteando problemas presupuestarios y estructurales, y bajo varios gobiernos, hasta el momento actual y de una forma sosegada, se presenta como una de las pocas colecciones exclusivamente dedicadas a esta disciplina artística que ha sabido mantenerse y consolidarse, abriéndose a nuevos planteamientos estéticos, nuevos formatos y soportes, sin olvidar ni devaluar la fotografía tradicional.
A los pocos años de su creación la colección pronto comenzó a viajar por museos e instituciones públicas (Granollers, Valencia, Zaragoza, La Coruña, Roma, Milán) mostrando el potencial creador de la fotografía de nuestro país. De forma continuada los distintos gobiernos adquieren el compromiso de potenciar dicha colección aumentando la dotación para futuras adquisiciones, impulsando la itinerancia de sus fondos a nuevas ciudades (Almería, Teruel, Segovia, Castellón, Torrelavega, Orense, Vitoria, Oviedo, Santander, Rabat, Sofía, Lima, Barranquilla, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile) y ampliando las actividades en torno a la fotografía con talleres, exposiciones en la ciudad, audiovisuales, la creación de la Escuela Internacional de Fotografía PIC.A PHOTOESPAÑA y el Premio Internacional de Fotografía Ciudad de Alcobendas.
La exposición “Luz Iberoamericana” cumple a la perfección con las premisas constitucionales de la Colección Pública de Fotografía Alcobendas: mostrar lo mejor de la creación española contemporánea proponiendo un nuevo enfoque a través de esta selección de obras de la colección donde el escenario principal se circunscribe en el territorio iberoamericano
En esta ocasión, en el marco de las salas del Museo de Huelva, podemos ver una excepcional propuesta expositiva de los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas con obras de Alex Webb, Andrés Durán, Bernard Plossú, Cristina García Rodero, Dionisio González, Enrique Meneses, Félix Curto, Fernando Herráez, Graciela Iturbide, Humberto Rivas, Ignacio Evangelista, Javier Campano, José Manuel Ballester, José Manuel Navia, José María Díaz-Maroto, Castro Prieto, Juan Manuel Díaz Burgos, Juan Rodríguez, Magdalena Correa, Manuel Sonseca, Mariela Sancari, Matías Costa, Ricky Dávila, Toni Catany, Nicolás Muller, Javier Arcenillas y Marta Sentís.
Una muestra compuesta por una extraordinaria representación de lo mejor de la creación fotográfica española, pero en esta ocasión con un enfoque universal como escenario creativo, la circunscripción iberoamericana.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario Colección Fotografía Alcobendas

Sin fronteras. Mas allá de la imagen. Colección Alcobendas

SIN FRONTERAS. MAS ALLÁ DE LA IMAGEN.COLECCIÓN PÚBLICA DE FOTOGRAFÍA ALCOBENDAS
PHotoESPAÑA Santander 2019
Palacio de la Magdalena, Santander
Desde el 9 de mayo al 25 de julio 2019

José Manuel Navia Mozambique, Isla de Mozambique. Ciudad colonial «de pedra e cal».
Mozambique, Mozambique Island town. Colonial city «of stone and lime».

La frontera es una franja de paso que puede describirse como zona de tránsito, de incertidumbres y de resistencias. En muchas ocasiones es objeto de rivalidades y reyertas más serias, incluso de conflictos. La frontera es en buena medida mestiza: es demarcación, y por ende segregación, pero a la vez proximidad y conexión, hasta puede llegar a ser -lo ha sido y lo es a menudo- cobijo y amparo. En la frontera nada es sosegado, y mucho menos, idéntico.
La fotografía desde su aparición ha ido traspasando también fronteras dentro del mundo del arte, conquistando a pasos agigantados ámbitos usualmente reservados a otras disciplinas artísticas, como es en este caso el retrato y el paisaje, más relacionados con la pintura. En la actualidad, la imagen cuenta con un protagonismo excepcional que la hace ser materia de innumerables estudios sociales, estéticos, políticos, etc.., y en todos ocupa un lugar destacado como objeto técnico visual, siendo considerado como uno de los centros del proceso de modernidad.
La exposición “Sin fronteras: más allá de la imagen” cumple con las premisas constitucionales de la Colección Pública de Fotografía Alcobendas: mostrar lo mejor de la creación española contemporánea proponiendo un nuevo enfoque a través de esta selección de obras de la colección donde el escenario principal se circunscribe al paisaje y al retrato.
En esta ocasión, en el marco del Palacio de la Magdalena, podemos ver una excepcional propuesta expositiva de los fondos de la Colección de fotografía Alcobendas con una selección de obras de Gabriel Cualladó, Chema Madoz, Ouka Leele, Bleda y Rosa, Carlos Cánovas, Alberto Schommer, Frances Català-Roca, Joan Fontcuberta, Nicolás Muller, Juan Manuel Castro Prieto, Isabel Muñoz, Toni Catany, Alberto García Alix, Ramón Masats, Pierre Gonnord, Cristina García Rodero, José María Mellado, José Manuel Navia, Rosa Muñoz, José Manuel Ballester, Javier Vallhonrat, Fernando Maquieira, Cristina de Middel, Marta Soul, Ángel Marcos, Manuel Sonseca, Carlos Aires, Paula Anta y Carlos Pérez Siquier.
Una muestra compuesta por una extraordinaria representación de lo mejor de la creación fotográfica española, pero en esta ocasión con un doble enfoque universal como escenario creativo, el paisaje y el retrato.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario Colección Fotografía Alcobendas


Eduardo Nave

Nicolás Muller. La Luz domesticada

Dentro de la programación oficial de PHotoEspaña 2019, en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas, se encuentra la exposición Nicolás Muller. La luz domesticada.

Húngaro de nacimiento, Nicolás Muller se estableció en España en 1947, tras un largo camino marcado por la Segunda Guerra Mundial, que le llevó a recorrer Francia, Portugal y Marruecos. Miembro de una deslumbrante generación de fotógrafos húngaros integrada por Robert Capa, Cornell Capa, François Kollar o André Kertész, Muller enlaza con la mejor fotografía documental de entreguerras, y aunque su obra pertenece a esta corriente, en su caso tiene un caracter mucho más humanista, centrado en la fuerza de lo cotidiano y marcada por un profundo respeto hacia el ser humano en todas sus manifestaciones vitales.

En España, donde se vivía un panorama fotográfico plano marcado por la ausencia y el silencio de grandes maestros, la irrupción de la obra de Nicolás Muller supuso una ventana abierta a la modernidad. En 1944 expone por primera vez en Madrid en el Hotel Palace; La Revista de Occidente, de la mano de su fiel amigo Fernando Vela, le invita nuevamente a exponer en Madrid y decide instalarse definitivamente en España abriendo su primer estudio en el Paseo de la Castellana. Su inquietud viajera le hace conocedor, como pocos, del paisaje español, y fruto de estas experiencias son sus siete libros de fotografía sobre España: España Clara, con textos de Azorín; Cataluña, con un ensayo de Dionisio Ridruejo; País Vasco, con textos de Julio Caro Baroja; Andalucía, con Fernando Quiñones; Baleares, con escritos de Lorenzo de Villalonga; Cantabria, con Manuel Arce y Canarias, con F.C Sáinz de Robles.

En 1951 traslada su estudio a la madrileña calle de Serrano, y es en este lugar donde desarrolla, entre los años 50 y 60, toda su creatividad realizando su personal galería de retratos. Todos los intelectuales de la época pasaron por su estudio, y Muller, a partir de una figura estática, capturaba los rasgos más característicos del retratado, combinando para tal fin el mayor número de aspectos de la personalidad del modelo. En 1980 Nicolás Muller cuelga la cámara de forma definitiva y se retira a la pequeña localidad asturiana de Andrín, donde deseó y consiguió pasar los últimos años de su vida.

José María Díaz-Maroto
Conservador y Comisario de la Colección Pública de Fotografía Alcobendas